A 30 años de "la mano de Dios"

Un calor sofocante bañaba un estadio Azteca completamente desbordado de gente. Era el mediodía en el Distrito Federal de México y nadie se quería perder lo que estaba por venir. Seguramente uno de los partidos más recordados de toda la historia del fútbol mundial.

Ahí estaba Diego Armando Maradona, con ese 10 plateado en la espalda, haciéndose cargo de lo que todos le pedían: ponerse el equipo al hombro para conducir a su equipo al segundo título mundial tras la decepción en España 82. Y vaya si lo hizo.

Tuvo que pasar un tiempo para que perpetre su obra. Apenas comenzado el complemento, Diego encaró por enésima vez a la defensa inglesa y la pelota derivó en un despeje fallido que encontró al argentino picando al vacío para quedar mano a mano con el arquero Peter Shilton, pero con el balón en el aire.

No llega. Es imposible que llegue. Pero qué le van a hablar de imposibles a Maradona. Impulsándose con su salto y ayudado con su mano, el 10 venció a Shilton y le dio el primer gol a Argentina. "Fue un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios", declararía más tarde el astro, inmortalizando una frase que quedó marcada a fuego.

Pero la historia no terminaría ahí, porque Maradona tenía guardado otra perla. La perla más linda que jamás se haya visto en una Copa del Mundo. Apenas cuatro minutos después de su gol con la mano, volvió a encarar a sus rivales, pero esta vez desde atrás de mitad de cancha. Y ya nadie lo iba a parar.

"Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial", rezaba el relato del periodista Víctor Hugo Morales, sin dudas las palabras más emblemáticas que podrían haber acompañado tamaña obra de arte.

Fueron pasando jugadores ingleses casi como conos y el último fue una vez más el pobre Shilton, quien terminó siendo espectador de lujo de la culminación de la obra de arte más maravillosa. Fueron 10.6 segundos desde el arranque de la jugada. Su jugada. La jugada más linda de la historia.

El 2 a 1 fue importante, sí, pero todo pareció quedar en segundo plano. También el pasaje a las semifinales. Aquella tarde mexicana fue toda de Diego Armando Maradona, que hoy celebra 30 años del día que tocó el cielo con las manos. El día que el fútbol entero se rindió a los pies del mejor futbolista de la historia.

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