"A él le gustaba la soledad, no se metía con nadie"

Una de las hermanas de Jorge "El Rubio" Martínez recordó que Jorge era una persona solitaria que residía en una cueva de El Infiernillo, donde no molestaba a nadie. Era "un buen tipo, adoraba a sus sobrinos, todos por igual y no tenía problemas para nada".

El limpiavidrios Jorge Andrés Martínez, de 31 años, encontró la muerte al concluir su labor diaria en la zona de la costanera al resultar apuñalado en una discusión que inició con un individuo a la que luego se sumaron otros dos para agredirlo. Uno de ellos extrajo un cuchillo y se lo clavó a la altura del tórax.
Numerosos automovilistas lo conocían por haber intercambiado palabras mientras "El rubio" -como lo apodaban sus amigos- se encargaba de pasar una escobilla sobre el parabrisas o la luneta.

De esa forma se ganaba unos pesos para sobrellevar sus gastos que no eran muchos porque vivía en condiciones de extrema humildad, a la intemperie, en una especie de cueva que se encuentra en la zona de El Infiernillo. Ese túnel une la costa con el cerro, en los alrededores de la estación de servicio Eureka, contó ayer su hermana Gladys a El Patagónico.

"Jorgito", como le decían sus familiares, tuvo una vida más que dura al quedar a cargo de sus hermanos y hermanas. Ya a corta edad deambulaba por las afueras de los supermercados para juntar los carritos, ayudar a los clientes y así ganarse unos pesos para alimentarse.

Después residió en un hogar de adolescentes, en la Casa del Niño y también estuvo internado en un centro especial de la ciudad rionegrina de Cipolletti. Una de sus hermanas que reside en Kilómetro 8, lo retiró de ese lugar y se hizo cargo de su tenencia por un tiempo.

Jorge "era muy solitario, nosotros lo veíamos a veces cuando bajábamos al centro, estábamos con él, charlábamos. Por ahí venía a tomarse unos mates en lo de mi hermana. A él le gustaba la soledad, no se metía con nadie", describió Gladys en medio del dolor.

Agregó que su hermano "vivía frente al Eureka, cerca de la playa donde hay una cueva gigante. El vivía en esa cueva, tenía todas sus cositas. Se levantaba a las 5 de la mañana y caminaba todos los días para el centro y volvía caminando. Hacía su plata lavando autos, después pasaba a comprar, se iba a lo de mi hermano y se volvía a su casa. Todos los días lo mismo".

Gladys recalcó que Jorge "siempre fue de andar solo, sin molestar a nadie, amigos tenía muy pocos y así se ganaba la vida. En la costa donde él se paraba lo conocían todos, las señoras le dejaban las llaves de las camionetas para que escuche música mientras limpiaba".

ESPERA DOLOROSA

La hermana de la víctima, quien fue golpeado y apuñalado en la costanera ante la mirada de muchas personas, se quejó que las autoridades judiciales le entregaron el cuerpo 24 horas después de ocurrido el crimen. Al cierre de esta edición, los familiares y amigos iniciaban el velatorio.

Al no tener el documento de identidad, los fiscales solicitaron que se le tomaran las huellas dactilares a la víctima, aunque sus familiares presentaron el certificado de nacimiento. No obstante, la autopsia se efectuó durante las primeras horas de la tarde de ayer y por la noche el cuerpo fue entregado a sus seres queridos.

Gladys apuntó que el reconocimiento del cuerpo "fue muy feo y doloroso. Lo vamos a tener que velar a cajón cerrado porque el cuerpo ya estaba hinchado, todo golpeado y azulado", lamentó.
La mujer habló con las autoridades policiales y "me dijeron que tenían el 80 por ciento quién era la persona", en referencia a la identificación del autor del crimen.

Para desmentir algunas versiones, también señaló que su hermano "no andaba robando, él en ese momento andaba trabajando y ya se iba. Había estado toda la tarde con los amigos con los que él siempre se juntaba ahí. Se fueron todos y el quedó sólo. No sé qué le habrán hecho para que él reaccione con un palo", relató.

La hermana de "El rubio" sostuvo que él siempre "trataba de evitar los quilombos, por eso te da bronca que vengan y te quiten la vida así. Acá tampoco hay justicia. Acá matan, lo sueltan como si nada y va a seguir", cuestionó.

Gladys lo definió como: "un buen tipo porque adoraba a sus sobrinos todos por igual, muy buena persona, no tenía problemas para nada y si él quería ayudar a alguien la ayudaba. Los chiquitos del (Kilómetro) 8 lo querían un montón porque mi hermana tiene frutales y él les repartía a los chicos", rememoró.

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