A los 93 años falleció el maestro Manuel 'Pila' Zamorano

El referente del bandoneón dejó de existir a los 93 años. Al maestro se lo recordará con un gran cariño y reconocimiento hacia su trayectoria por el inmenso aporte a la cultura popular.

Con casi 83 años de vida, Manuel "Pila" Zamorano, terminaba de grabar un nuevo trabajo discográfico y recibía el reconocimiento de la comunidad, por su notable aporte a la cultura popular.

Manuel Pila Zamorano nació en San Fernando del Valle de Catamarca el 7 de diciembre de 1923. Vino a Comodoro con sus padres –Juan Onofre Zamorano e Irene Juana Guzmán- cuando tenía 3 años y fue el menor de cinco hermanos. Su padre vino directamente a trabajar en YPF, empresa que ubicó a la familia en Km 3.

Él, como sus hermanos, fue a la escuela N°2, luego fue la escuela de Artes y Oficios del colegio Dean Funes, a los 18 años ingresó en YPF, en la sección tracción mecánica, luego a Almacenes donde se jubiló en diciembre de 1980.

El Pila Zamorano se enamoró del bandoneón cuando su hermano Ramón empezó a estudiar ese instrumento, "el aprendía por música, yo no sé nada de música, aprendí todo por oído", decía creyendo que la 'música' es sólo notas en un pentagrama. Su hermano no le quería prestar el bandoneón hasta que el mismo acudió al profesora del barrio, "Miguel Gote (sic) tocaba con un bandoneón que se le había regalado Julián Cerezo, con ese aprendí".

Era buen tiempo de convivencia en la empresa estatal, la vida de barrio o de campamento, el deporte, las fiestas y las elecciones de reinas fue el camino directo a la formación de conjuntos musicales. El primer conjunto que integra el maestro Zamorano fue el Cuarteto 9 de Julio integrado por el catamarqueño Ramón Cocha, el puntano Francisco Giménez y el chubutense Eugenio Constanzo. El 'Pila' tenía entonces 19 años.

La gira por clubes y campamentos surgió inmediatamente, "empezamos en los bailes de km 5, en el boliche de Oviedo, para los carnavales en lo del portugués Dias, al lado del cine y luego en el Club Ferro, después El Trébol, El Tordillo, por todos los campamentos anduvimos". Las zambas, chacareras, escondidos y gatos levantaban el ánimo de los principales destinatarios, "había muchos provincianos, pero especialmente catamarqueños, algunos gringos también bailaban porque era una linda convivencia en aquellos años", recordaba en una entrevista realizada hace unos años atrás.

El folclore no fue la única música a la que se dedicó el maestro, ya que también integró la orquesta de Roberto Ortiz y más adelante estuvo Luis Marmo, formaciones musicales que se dedicaban al Jazz bailable y a la música típica (tango, milongas y pasadobles) en los años 40 y 50; también integró el grupo Los Dados Rojos.

Los bailes de clubes y campamentos se fueron apagando lentamente, las orquestas se desintegraron pero él nunca dejó la música, se refugió el folclore y siempre tuvo iniciativa y ganas para armar grupos, Raíz y Canto fue uno de ellos, también estuvo con Cañero y su conjunto, con Pollo Morales, haciendo tango con Carlitos Cambareri, con Jorge Aguilar.

El maestro Pila Zamorano fue un hombre querido, admirado, en vida recibió varios homenajes, tuvo el honor de ser Ciudadano Ilustre de la ciudad, abanderado del Centro Sanmartiniano, del Centro Belgraniano y otros.

Fuente: "Raíz y Memoria"

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico