A pesar de que el geriátrico fue clausurado la mayoría de los abuelos no fueron retirados

A casi tres semanas de la clausura del geriátrico San Juan, casi ningún abuelo fue retirado del lugar pese a conocerse las pésimas condiciones de higiene y el maltrato que sufren. El geriátrico continúa clausurado, el municipio presentará una denuncia penal y se espera la presencia del Ministerio de Salud de la provincia.

El 4 de febrero el geriátrico "San Juan"- ubicado en el barrio José Fuchs- fue clausurado por la Municipalidad. Entre otras irregularidades, tenía vencida la habilitación desde el 2007. Además, el edificio donde viven 55 abuelos, estaba en condiciones insalubres: se encontraron insectos en el freezer de la cocina y los abuelos estaban picados por chinches.

Este martes, a casi tres semanas de la medida, el juez que interviene en la causa, ratificó la clausura y notificó una multa de 400 mil pesos, por lo que esta mañana inspectores del área de Fiscalización se hicieron presentes para notificar y conocer en detalle el estado del lugar.

Quien se identificó como propietaria del lugar es una mujer a de 95 años que se declaró insolvente: "hay que lograr que los familiares entiendan que tienen que llevarse a los abuelos para que se acondicione el lugar y así salud pública pueda extender la habilitación y el permiso", aseguró a El Patagónico Daniel Campillay, subsecretario de Fiscalización.

ABUELOS ABANDONADOS

Asimismo, confirmó que una vez conocido el hecho, los familiares no han retirado a los abuelos que continúan viviendo en pésimas condiciones: "solo han retirado a algunos, hablamos con algunas familias, me han escrito mensaje de textos y mail diciendo que no pueden retirarlos porque tienen alzhéimer, porque no están en condiciones y sería un inconveniente tenerlos en las casas", contó el funcionario sobre los argumentos que le dieron los familiares.

El contacto con los familiares se complicó, ya que la entidad se negó a dar datos filiatorios para notificar ante escribano la necesidad de retirar los abuelos. "Los abuelos estaban hacinados, picados por chinches, había cables colgando. Los abuelos gritaban atendeme y te mostraban el pañal", recordó y lamentó Campillay.

Por su parte, la subsecretaría presentaba hoy un escrito para iniciar acciones, y a fines de la semana se espera formalizar la denuncia penal: "hay cuestiones humanitarias que no se pueden dejar de atender, nosotros solo podemos continuar con causa judicial e intimar a los dueños que han desaparecido de Comodoro y que ya han tenido otras clausuras", dijo.

AUSENCIA DEL MINISTERIO DE SALUD

Campillay también solicitó la presencia de representantes del Ministerio de Salud de la provincia para interiorizarse acerca de la complicada situación en la que viven los abuelos en el geriátrico, y cuestionó que hace dos semanas se habían comprometido intervenir.

"Tienen que verificar que haya médicos, enfermeras y otras cuestiones sanitarias, están mirando para el costado porque el primer aval para el funcionamiento lo dan ellos, no han venido siquiera a ver el lugar", apuntó.

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