A quiénes afecta el Síndrome de París

En 1986 se diagnosticó por primera vez esta rara enfermedad que afecta especialmente a turistas japoneses tras visitar la capital francesa, como producto de un tremendo shock cultural. Puede producirse en viajeros de otras partes del mundo, sobre todo en aquellos cuya cultura es muy diferente a la parisina.

Para muchos visitar Paris es un sueño. Los turistas conocen la capital francesa de manera idealizada mediante películas como "Amélie" o la recreación de escenarios tan típicos como la Torre Eiffel, los Campos Elíseos o Notre Dame. Parece una ciudad romántica, de ensueño, bohemia y encantadora. Pero la realidad es otra, se respira bullicio, prisa y estrés, como cualquier otra ciudad europea, como Londres, Berlín o Madrid.
En el caso puntual de los orientales, lo que les ocurre es un profundo shock que pueden ocasionar hasta traumas o síntomas físicos, así como también crisis nerviosas. Esto ocurre básicamente por el "choque" de costumbres y por las expectativas que se depositan en el viaje.
El síndrome de París se caracteriza por síntomas psiquiátricos como alucinaciones, sensación de ser perseguidos, ansiedad, taquicardias o sudores fríos. Estas características son similares a las del síndrome de Stendhal o el de Jerusalén. En el primer caso, la enfermedad fue descrita en el siglo XIX por el propio Marie-Henri Beyle, tras visitar Florencia y quedar impresionado por las obras artísticas allí expuestas. La segunda enfermedad también consiste en un fenómeno psiquiátrico en el que los pacientes experimentan brotes psicóticos relacionados directamente con el fervor religioso.
Aunque todos los turistas de cualquier país se pueden ver sorprendidos por el París real y la diferencia entre lo que se habían imaginado, los japoneses han demostrado tener síntomas más intensos. En su mayoría, las que sufren el Síndrome de París son mujeres de más de 30 años.
En 1986, el psiquiatra japonés Hiroaki Ota fue el primero en describir esta rara enfermedad y tuvieron que pasar casi dos décadas para aquel primer diagnóstico fuera luego confirmado en la revista francesa "Nervure-Journal de Psychiatrie".
La enfermedad afecta anualmente a una veintena de turistas japoneses e incluso la Embajada de Japón en Francia decidió ofrecer un servicio de atención a los turistas que lo sufren. Asimismo aseguran que los síntomas no se extienden por más de 48 horas. Luego de esta etapa, los visitantes disfrutan sin problemas de todas las maravillas que la "Ciudad Luz" tiene para ofrecer.
Algo similar puede ocurrir con otras ciudades importantes. El ejemplo que más se asemeja a lo ocurrido en París es Nueva York, con sus postales del Puente de Brooklyn, el Central Park y las calles nevadas en Navidad.

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