"A Río voy por todo"

Se codea con los mejores: fue 4º en Finlandia, donde se entrena con los top. Su confianza y ambición para los Juegos. Y la ayuda social en su Marcos Paz natal.

Braian Toledo ya dejó de ser el pibe que prometía. Aquel talento precoz que surgió a los 16 años llamando la atención por sus orígenes y la forma inverosímil en la que había aprendido a lanzar la jabalina ya es una realidad en el máximo nivel del atletismo. En el 2015, el chico de Marcos Paz explotó en el Mundial de China (fue 10º con su mejor marca, 83m32) y ya este año, en febrero, confirmó su status de clase mundial cuando ganó el oro en Sudáfrica con 80m73.
El último domingo volvió a codearse con los mejores y fue 4º en el Meeting de Lapinlathi con 77m99. "Me fue demasiado bien teniendo en cuenta que se compitió con lluvia y mucho frío. Corrí muy bien, la técnica estuvo muy bien y sólo cometí un par de errores en la descarga de la jabalina que no me permitieron lanzar algunos metros más. Pero estoy muy contento por cómo estoy mental y físicamente, sobre todo por lo que siento que puedo llegar a hacer", cuenta Braian, quien el sábado volverá a competir, esta vez en la ciudad de Kuortone.
Toledo está desde hace 15 días en Finlandia, cuna de grandes en esta especialidad (el ganador del domingo fue Tero Pitkämäki, bronce en Londres 2012, con 84m24), haciendo un master en experiencia. "Estoy buscando el roce internacional y a estos torneos les doy mucho valor porque estoy entrenando y compitiendo con los mejores del mundo. Siempre soñé estar al lado de estas bestias y ahora no sólo que lo vengo haciendo sino que no estoy quedando lejos. El sueño que alguna vez tuve lo veo cada día más cerca", explica. Lo más deslumbrante para él es la onda de los top, pese a que son sus competidores. "Me ayudan en la parte técnica, a perfeccionarme y además me alientan, diciendo que tengo mucho potencial para hacer grandes cosas. Es gente muy amable y abierta. No miran tanto la parte competitiva como en Argentina. Ellos quieren que la jabalina vuele lejos, no importa de qué bandera sea el que la tire", dice aún asombrado.
El objetivo del año son los Juegos Olímpicos y él no se achica. "A Río voy por todo, por una final olímpica. Para eso necesito lanzar por encima de los 80. Sería un sueño, sobre todo porque quizá mi mayor nivel sea en el 2020. Acá me dicen que soy muy joven y que las cosas grandes llegan cuando uno es grande, pero mi objetivo es ambicioso hoy. Mi meta es el infinito, aunque sepa que lo realista para Río sería superar lo que hice en Londres (NdeR: 30º con 76m87)", informa en la medianoche finlandesa. La confianza de Braian nace de su trabajo, mentalidad, madurez y, a la vez, de una especialidad que permite sorpresas. "Uno tiene días. Hoy tiré 78 y mañana quizá lance 83. Es una prueba que puede salir o no, en la cual un mínimo error técnico significa 3 o 4 metros menos. La clave es entrenar la técnica, estar confiado y que todo acompañe ese día", explica Braian.
- Muchos aseguran que es casi imposible repetir las mejores marcas justo en un Juego Olímpico, por el entorno y la presión. ¿Vos sentís que es así o se puede?
- A mí me encanta competir y a veces siento que cuando más presión haya, mejor me irá. Un ejemplo fue el Mundial 2015, que tiene la misma magnitud que los Juegos, que se hizo en un estadio inmenso, con una multitud, y yo pude lanzar mejor marca. Por eso siento que se puede, que si lo creés, lo podés hacer. ¿Por qué no voy a poder yo en Río?
Braian sigue siendo el mismo, un soñador que a la vez no deja de trabajar. Pero su madurez, a los 22 años, es notable. "Crecí muchísimo en el deporte y como persona. Soy el mismo de aquella época, con los mismos sueños, aunque con más responsabilidad y mayores certezas sobre la importancia de la disciplina y el trabajo. Sé, más que nunca, que depende de mí y de mi constancia", analiza como un veterano.
Quizás este crecimiento interior (y sus orígenes) explique el compromiso que tiene con la ayuda social, sobre todo a partir del programa Huella Weber que tiene su sponsor Weber Saint Gobain. "Siempre quise ayudar, pero solo era imposible. Por suerte apareció Weber y me dio esta oportunidad. Yo elegí la Fundación Arriba los Pibes en Marcos Paz y, con suerte, este año estarán terminando con las refacciones en la sede. Me siento orgulloso de poder hacerlo", dice él. El orgullo es que un deportista así represente a nuestro país.

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