A seis años de la desaparición de Angela Díaz buscan a su hija

Tenía 21 años cuando sus familiares la vieron por última vez el 22 de abril de 2010. Hasta ahora la policía no descubrió ninguna pista firme sobre su paradero. En un primer momento se investigó a su pareja, con quien tiene una hija en común, hoy de 11 años. Sus familiares tratan de ubicar al hombre para rencontrarse con la niña. Vivirían en Trelew. Un año antes también había desaparecido el padre de Angela.

El viernes se cumplirán 6 años de la misteriosa desaparición de Angela Carolina Díaz, una joven que estaba en pareja con Adrián González. Se trata de un hombre mayor que ella oriundo de Trelew, con quien tiene en común una hija.
Leandro Arturo Díaz, padre de Angela, también integra la extensa lista de desaparecidos de la última década en Comodoro Rivadavia. En su caso desapareció en enero de 2009 y hasta el momento la policía nunca obtuvo indicios firmes sobre el paradero tanto del padre como de la hija.
Cuando desapareció en 2010, Angela tenía un criadero de perros junto a su pareja. Además, era socia con otras personas en un local nocturno que funcionaba en la zona de La Loma.
El 22 de abril de ese año fue vista por última vez. Fue en su casa de la avenida Rivadavia, entre Viamonte y 13 de Diciembre, cerca de la Comisaría Segunda. Ese día estuvo acompañada de una amiga y después se habría quedado sola en su domicilio. A partir de entonces sus familiares nunca volvieron a tener señales sobre su paradero ni tampoco sobre sus últimos movimientos.
Fiorella Aguilar, su prima, recordó ante El Patagónico: "andaba con una amiga, Karen Rojas, ella fue la última que la vio. El 10 de mayo Karen llamó a mi primo para avisarle que no sabía nada de Angela, que no se podía comunicar y radicaron la denuncia".
Fiorella comentó que dos días después de la desaparición de Angela "fui hasta su casa y me atendió el marido desde el portón. Le pregunté si estaba mi prima y me dijo que se iba a fijar. La casa no era tan grande como para no saber si estaba ella ahí. Me cerró el portón, volvió y me dijo que no estaba. Nunca entré a la casa", describió.
Hacía un año que Fiorella no tenía comunicación con su prima y le solicitó el número de teléfono celular a su pareja, pero "era un número de teléfono falso", el que le dio. A partir de esa sospecha, a los pocos días "tuve que ir a declarar por esos datos" ante la entonces fiscal Andrea Ibáñez que estaba al frente del caso.

EXCAVACIONES EN LA CASA

Según recordó Fiorella, la pareja de Angela declaró a la Justicia "que mi prima se había ido a Buenos Aires por unos trámites. Ella tenía criaderos de perros y era socia de un pub". La policía investigó a González luego de constatar que la joven no había abordado ningún medio de transporte ni en la Terminal de Omnibus ni en el Aeropuerto Mosconi.
"Todo eso se investigó, se hicieron rastrillajes y se rompió una platea en la casa de él sobre la avenida Rivadavia", que había sido construida días posteriores a la desaparición de Angela. En esa excavación no se hallaron rastros de la mujer y tampoco se pudo encontrar pruebas para seguir investigando a su pareja. "En esos días al parecer ellos estuvieron peleados", agregó.
Indicó que luego González "se fue con la nena a Trelew y fue lo último que supimos. Nunca más tuvimos comunicación. Como no quedó como sospechoso y nunca tuvo que presentarse a la Justicia, le perdimos el rastro".
Pese al tiempo transcurrido "intentamos tener más información sobre él (González) porque queremos ver a la nena, pero no lo podemos encontrar", sostuvo Fiorella quien desde hace un tiempo concurre a todas las marchas que se realizan en Comodoro Rivadavia para defender los derechos de las mujeres.
Para la prima de Angela aún perduran muchas sospechas sobre la pareja. "El tenía 20 años más que ella y no pasó un mes que terminó la investigación y se fue. Yo creo que la Justicia no investigó como debía y todo quedó ahí. Se hicieron rastrillajes en el momento y es una causa perdida", reflexionó.
En la actualidad la causa está en manos del jefe de los fiscales, Juan Carlos Caperochipi, quien afirmó ante la consulta de El Patagónico que el caso sigue abierto por tratarse de una desaparición de persona. También reconoció que la causa está estancada porque nunca se obtuvieron indicios sobre qué pasó con la joven luego de ese 22 de abril de 2010.

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