Alcohol, pegamento y marihuana: las drogas más consumidas en Comodoro

Tras la muerte de cinco chicos en una fiesta electrónica en Buenos Aires, producto del consumo de las llamadas drogas de diseño, vuelve a ser el centro de las miradas el flagelo de las drogas en el país. La problemática de las adicciones en los más jóvenes de nuestra ciudad sigue avanzando: el alcohol y el tabaco son las sustancias que más consumen.

Luego de las fatales consecuencias que tuvo el consumo de drogas de diseño en cinco jóvenes el fin de semana en una fiesta electrónica en Buenos Aires, vuelven a reflotar los cuestionamientos acerca de la problemática de las drogas. Comodoro Rivadavia no es la excepción aunque tiene sus características particulares, donde el mayor consumo de sustancias toxicas está relacionado con el alcohol, pegamento moruna y cocaína; no así las drogas sintéticas como la metanfetamina.

Constanza Castrillo, coordinadora del Centro de Día de zona sur, explicó a El Patagónico las situaciones que se atienden a diario en la ciudad. Asimismo reconoció que el consumo de las drogas de diseño suele darse en una población menor –de mayor poder adquisitivo- y que son atendidos, generalmente en clínicas y sanatorios privados.

"Son caras y esas poblaciones no son las que consultan en los centros de día, la más crecientes son el alcohol, pegamento, cocaína y marihuana. En consultorios privados suelen darse casos de intoxicación", señaló.

Los casos que suelen darse por el consumo de las drogas de diseño no se tratan de casos de dependencia sino con consumo esporádico en fiestas, salidas, aunque se han registrado internaciones en menores de edad.

Acerca del consumo de éxtasis o metanfetamina, la especialista reconoció que suelen darse durante un fin de semana en un fiesta "para favorecer la diversión en una situación particular en una salida, son sustancias que se hacen en una cocina clandestina con intención de potenciar algún efecto o prolongar una acción más rápida", dijo.

Castrillo reconoció que a los centros de días asisten personas de todas las edades pero que no cuentan con el dinero necesario para acceder a estas sustancias sintéticas. Sin embargo, aseguró que "el que tiene la plata la consigue más fácil, una pastilla puede costar unos 500 pesos y además en las redes sociales se ha normalizado como dentro del marketing la presencia de estas sustancias en las fiestas".

Mientras que los chicos que asisten a los Centros de Día de Comodoro, consumen pegamento, el cual es de más fácil acceso, ya que lo pueden comprar hasta en el supermercado. Esa es la población masiva, hay casos que los efectos quedan en la noche y no hay una "resaca" como las otras sustancias.

LA ADICCIÓN DESDE LA NIÑEZ

Si bien al centro de día hay un número importante de consultas, son alrededor de 40 las personas que en promedio continúan con un tratamiento ya sea dentro de la institución o ambulatorio.

Se trata de personas que atraviesan a diario un cotidiano diferente, donde la problemática pasa por otro lado y causa otro tipo de deterioro.

Castrillo indicó que lamentablemente en la ciudad hay dos picos etarios que son los más afectados, uno que varía entre 16 y 17 años, y otro entre los 35 y 40 años. "Es real que cuando empieza a rastrear cuando empezó, con quien, uno puede ver que tiene que ver con una cuestión social y familiar, a veces encontramos casos desde 7 años".

En la mayoría de los casos se da la falta de supervisión y contención familiar, que pasan mucho tiempo en la calle y que llegan al centro acompañados por algún referente de las escuelas donde asisten. "Falta de contención familiar y social, hay una baja supervisión, con padres de muchas horas de trabajo, familias desmembradas por distintas circunstancias, pierden escolaridad, están mal nutridos y el impacto en sus cuerpitos son más notorios", dijo.

EDIFICIO PROPIO

Aunque el trabajo de los profesionales de los centros de días es enorme, hoy sus tareas están limitadas debido a la falta de espacio para atender más jóvenes y adultos, ya que se esperan gestiones con el Ministerio de Salud para contar con un edificio propio como el centro de zona norte; esto permitiría llegar a otros barrios de la zona sur donde la droga está instalada y es necesario intervenir.

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