Alex de la Iglesia: "reconocernos débiles es el primer paso para que todo esté mejor"

De la Iglesia construye su narración como si fuese un cómic, y no le teme a la claustrofobia ni a lo revulsivo, le mete para adelante y lleva a sus personajes a los extremos más delirantes.

Alex de la Iglesia, uno de los dos grandes creadores del cine español de las últimas tres décadas, vuelve a la carga con su ultimo filme "El bar", una historia que en linea con sus más memorables creaciones aborda a gente común, en lugares comunes, en situaciones extraordinarias, que se estrenará el 8 de junio.
En "La comunidad" fue en un edificio de renta, en "Crimen ferpecto" en una sucursal de El Corte Inglés, en "Balada triste de trompeta" el Valle de los Caídos, en "Las brujas" una cueva, y en "Mi gran noche" un estudio de televisión, mientras que ahora ese lugar común es un bar del centro de Madrid, donde todos en su interior quedan atrapados.
El encierro comienza cuando alguien desde afuera del local dispara mortalmente a alguien que va a entrar allí, después que un desconocido entra a velocidad en el baño mientras un pordiosero dice una sarta de disparates, un grupo de personajes variopintos, incluso un mozo y la propietaria, al no poder huir por la calle, lo intentarán por los subsuelos.
Las sospechas de lo que ocurre afuera son diversas y lógicas, lo que no imaginan es que en función de sobrevivir, todos estos personajes, y los que superen incluso sus propias miserias, irán descendiendo al infierno por infierno, peldaño a peldaño, como en una suerte de "Divina Comedia", a pura violencia, por un minuto más de vida.
De la Iglesia construye su narración como si fuese un cómic, y no le teme a la claustrofobia ni a lo revulsivo, le mete para adelante y lleva a sus personajes a los extremos más delirantes, sin dejar de ser vasco, y observador de la España del presente, convierte a su viaje en universal porque ¿dónde no existen bares y este espejo de personajes?
El cineasta no está solo, con su guionista mano derecha Jorge Guerricaechevarría, y figuras como Blanca Suárez, Mario Casas, Carmen Marchi, Secun de la Rosa, Jaime Ordoñez, Terele Pavez, Joaquin Clement, el argentino Alejandro Awada, el también autor de de "Perdita Durango", "800 balas" y "La chispa de la vida" asegura que "lo que me motiva hacer cine es el fracaso y la posterior sensación de mejorar".
"Cuando dejas de rodar no puedes vivir: '¿Qué es esta farsa? ¡Pásame un iPhone!' gritas", le dijo a Télam.
-Télam: ¿Por qué películas corales?
-Alex de la Iglesia: Es como que en parte se me conocen todos los trucos, me da la sensación de que todo el mundo me conoce más que yo. He hecho muchas que no lo son, pero es curioso comprobar cómo el que observa desde afuera tiene la necesidad de encontrar puntos en común entre una y otra, y uno es lo coral. Si, es cierto, porque el protagonista no es uno solo sino muchos y la historia pertenece a una situación, con reacciones diferentes. Si hubiese sido uno solo, la película hubiese estado coja. Es bueno ver a distintas personas frente a una misma provocación.

LA HUMANA MISERIA
-T: La problemática que incumbe a varias personas es la de las miseria humanas...
-ADLI: ¿Hay otro tipo de comportamiento que no sea miserable? ¿Hay un comportamiento

-T: ¿Sólo es cuestión de aceptarlo?
-ADLI: Es como decir "Reconozcamos que llueve". En el momento que dice que llueve parece pesimista de la vida porque no dices "hace sol", pero el hecho de reconocer que llueve siempre convierte a esa lluvia en algo constante y entonces ya no es digno decir si es buena o mala. El que nosotros tengamos un comportamiento débil o fragmentario, o injusto, nos hace humanos. Hay que convertir eso en algo positivo, que nos una. Todos somos débiles. El reconocer que somos débiles es el primer paso para que todo esté mejor. El problema es cuando todos queremos ser buenos, tener comportamientos normales y estables, y que todos los días sean soleados.

-T: Películas con mucho paisaje urbano, real, y a la vez el encierro...
-ADLI: Para que resulte más verosímil, me gustaría que todo fuese real menos lo que cuento, para que de alguna manera el paquete donde está incluida mi mentira, que es mi historia, resultase atractivo, por lo menos comprable para el espectador, que entienda lo que pasa, que no se sienta engañado.

-T: El bar, en ese sentido, es un lugar perfecto...
-ADLI: Lo bueno de un bar es que es un lugar en el que te sientes seguro, un lugar pequeño en el que el drama se establece de la misma manera, tienes relación con gente desconocida que no sabes quienes son, y sin embargo no te sientes obligado a hablar con ellos, puedes rechazar el juego, sentarte, pedir un café e irte, pero tienes la tentación, alguien muy cerca, que puede ser ese ángel que te puede sacar de tu infierno, o un demonio que te empuja al suyo.

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