"Algo impensado y mal visto"

La precariedad de algunos empleos, la criminalización de la protesta social y la defensa de la educación pública han sido algunas de las problemáticas en las que la Cátedra Libre de Derechos Humanos marcó postura en el presente año, haciendo honor a uno de sus ejes de trabajo: la acción y la militancia.
En forma paralela, ha formado y capacitado, cumpliendo con el segundo eje que se propuso el espacio, el cual busca ser un nexo con la comunidad. "Como toda cátedra libre, somos un nexo entre la comunidad y la universidad. Lo nuestro son todas acciones gratuitas, destinadas a toda la población, desde jóvenes y niños a adultos mayores”, explicó Susana Díaz, titular de la cátedra al explicar los objetivos de este espacio, por el que han pasado desde amas de casas hasta petroleros, estudiantes y dirigentes gremiales y sociales.
"La cátedra es libre y abierta. A diez años de que comenzó la lucha para formar este espacio de defensa; de promoción de los derechos humanos, hoy ya tenemos un recorrido de quince años”, explicó.
"En nuestros primeros años, hablar de Derechos Humanos era algo impensado y mal visto. Hasta éramos unos loquitos y hoy la palabra se está usando en la jerga cotidiana y seguimos con diversos proyectos”, agregó, valorando lo que considera un logro colectivo.
La cátedra este año continuará con sus actividades más allá del recorte. Según explicó Díaz, en junio comenzará el curso introductorio a los Derechos Humanos que se cursará cada quince días hasta octubre. Ese mismo mes se iniciará un foro de criminalización de la protesta y en noviembre otro vinculado con la situación de la niñez en la sociedad, continuando con las actividades de este espacio que ya cumplió su primer año de vida.

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