Alternativas de compra en medio de la crisis: desde el trueque a la feria de garaje

La ciudad se mueve al ritmo de la actividad petrolera y los modos de compra que eligen los comodorenses son fiel muestra de eso. Así como en plena crisis del 2001 la feria del trueque fue el mercado popular más elegido, hoy "La Saladita" y las "ferias garaje" se multiplican. ¡Conocé la dinámica de este nuevo modo de comprar!

Las ferias del trueque en Comodoro tuvieron su punto más popular en el año 2002. Por entonces, los "tickets" del club del trueque eran la única moneda que abundaba en las casas más humildes. Antes de la llegada del club del trueque a la ciudad, a finales de los 90, los intercambios de producto se producían por buena fe y sin otro interés más que la necesidad: "yo tenía plantas que armaba en mi casa y lo que necesitaba llevar eran alimentos", recuerda una vecina de la zona sur. Esos primeros intercambios se realizaban en alguna vecinal o en el estacionamiento de La Proveeduría del barrio San Martín que sirvió como plaza de ventas.

Con el paso de los años y la recuperación de la economía de la ciudad y el país, el trueque fue quedando atrás y el poder adquisitivo le permitió a los comodorenses dejar de lado las ferias para volcarse a la donación, comedores e iglesias, se llenaron de ropa de calidad para poder donar en los barrios.

El auge de la economía de la ciudad desde el año 2004 habilitó otro tipo de feria que coparon el centro de la ciudad, los hoteles y salones de eventos más importantes "las ferias de diseño" allí se vendían prendas y objetos exclusivos creados por diseñadores locales y algunos que llegaban de afuera ahí ya no se hablaba de "tickets" sino de dinero constante y sonante con precios altos en la mayoría de los casos. Esto duró tan poco como el "boom petrolero" que hoy se torna en "Crisis Petrolera".

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Los altos sueldos no llegan a todos lados, por eso la alternativa a la suba de precios se respondió en los barrios más humildes de la ciudad copiando el modelo de Buenos Aires y se instaló en el año 2006 "La Saladita" en el corazón del barrio Quirno Costa. Primero, fue una plaza donde vecinos vendían ropa usada, comida y plantas, para convertirse hoy en un paseo que incluye una plaza central y dos boulevares de venta de ropa nueva, usada, verduras, alimentos, herramientas e incluso útiles escolares.

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La Saladita sigue creciendo en el barrio Quirno Costa y se impidi´su instalación en el bariro General Mosconi
La Saladita sigue creciendo en el barrio Quirno Costa y se impidi´su instalación en el bariro General Mosconi

Actualmente, La Saladita sigue creciendo, sin embargo la nueva crisis que atraviesa la ciudad dio paso a una nueva forma de subsistencia, intercambio y reciclado: las "ferias garajes". Estas ferias no tienen reglas, sino depende de la forma que defina el dueño de la vivienda. "Yo uso el patio de mi casa, este verano hice feria más de dos veces, pongo un cartel, ordeno la ropa que necesito vender, fijo los precios de acuerdo a la utilidad o no que se le pueda dar a la prenda y punto".

Las ferias se focalizan en los barrios más acomodados de la zona sur de la ciudad como La Loma, Roca, Pueyrredón y Juan XXIII. En algunos casos, comparten el patio varias vecinas a la vez. Los días más comúnes son sábados y domingos aunque hay excepciones que se mantienen de manera constante en el barrio José Fuchs.

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Los horarios elegidos van desde las 14 horas a las 20 horas. Por seguridad, las prendas en la mayoría de los casos no se pueden probar para preservar también la intimidad de cada familia. Pero los precios ameritan que se arriesgue la compra: "se pueden encontrar sweaters desde 10 pesos, jeans a 20 o 30 pesos, camperas de primeras marcas a 100 pesos, al igual que zapatos", dice una joven que confiesa que desde el 2005 elige las ferias para nutrir su placard. El secreto, está en buscar y tomarse el tiempo de elegir.

"Tenemos mucha ropa en casa y en época escolar todo dinero que ingrese suma", comentó otra vecina del barrio 9 de Julio.

La cultura de la feria alcanzó hasta el mercado formal de Comercio, que desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, alienta a los centros comerciales a cielo abierto, experiencia que también se vivió en Comodoro con gran acompañamiento de los vecinos semanas atrás.

Todas las alternativas forman parte de la búsqueda de los vecinos de la ciudad por sostener el nivel adquisitivo en medio de una crisis petrolera donde aún no hubo incrementos salariales que puedan absorber el incremento de los precios.

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