Anestesista acusado de violencia de género seguirá preso, pero por tenencia de drogas

El jueves, durante su declaración, Billiris dijo que no recordaba lo que hizo esa noche, que quiere disculparse con la familia de su víctima e internarse para rehabilitarse de las drogas.

El anestesista Gerardo Billiris, acusado de haber golpeado a una joven en el barrio porteño de Palermo, seguirá preso luego de que la Justicia rechazó su excarcelación en una causa por tenencia de drogas que se le abrió en forma paralela a la de la agresión, informaron ayer fuentes judiciales.
La medida fue dispuesta ayer por el juez federal Sebastián Ramos, mientras que su par correccional Alejandro Litvak le otorgó la libertad tras el pago de una fianza de 80.000 pesos en el expediente abierto por las lesiones sufridas por María Eugenia Belén Torres (21).
A poco de conocerse que por ahora Billiris (27) seguirá detenido en el penal de Marcos Paz, ya que debe ser excarcelado en ambas causas para salir de prisión, la víctima fue dada de alta del sanatorio Itoiz de la ciudad de Avellaneda y trasladada a su casa, donde continuará la recuperación.
Según dijo a Télam una fuente del caso, el juez Ramos y la fiscal Paloma Ochoa coincidieron en que, de ser dejado en libertad, el anestesista podría poner en riesgo la investigación en su contra.
Por eso, Billiris permanecerá detenido al menos hasta que se realicen las medidas de prueba solicitadas por el juez, entre las que se encuentra el pedido de un informe médico que permita determinar si Belén está en condiciones de brindar testimonio.
El magistrado también solicitó que el lunes se presente a declarar como testigo el encargado del edificio donde vive Billiris, que fue quien la noche del martes dio aviso a la Policía de que algo estaba ocurriendo en el departamento del profesional.
El juez pidió además un informe médico que dé cuenta del estado de salud del imputado -quien declaró ser adicto a las drogas- y que sean identificados todos los vecinos del edificio de Beruti al 4500, donde vivía, con la idea de tomarles testimonio posteriormente, en caso de resultar necesario.
Además, el magistrado ordenó a efectivos de la Policía Federal (PFA) que allanara el departamento del anestesista, donde se registró la agresión, en busca de más cantidad de estupefacientes y otros elementos de interés para la causa.
La Justicia federal investiga al anestesista porque el día en el que fue detenido por golpear a la joven fueron encontrados en su departamento 3,1 gramos de cocaína y 0,88 de marihuana.
El jueves, durante su declaración, Billiris dijo que no recordaba lo que hizo esa noche, que quiere disculparse con la familia de su víctima e internarse para rehabilitarse de las drogas.
En tanto, tras concederle la excarcelación, el juez Litvak se declaró incompetente en la causa y la giró a su par de instrucción 40, Roberto Cresseri, quien ya investiga otras denuncias contra el anestesista por "abuso sexual".

MAS DENUNCIAS
El abogado de Belén, Fernando Burlando, cuestionó a Litvak por concederle la excarcelación al imputado sin previamente haberle tomado declaración a su clienta y cuando "a gritos, la familia está pidiendo que no se vaya en libertad porque es un peligro para la sociedad".
"Lo excarcela por una falta de criterio investigativo y jurídico. Es una de las actitudes que normalmente reciben las mujeres cuando van a hacer una denuncia a una comisaría y no le dan importancia. Les dan importancia cuando aparecen muertas, flageladas", dijo el letrado.
Burlando adelantó que Belén probablemente declare el martes ante el juez Cresseri y que entonces pedirá que la causa se recaratule como "tentativa de homicidio" porque tiene fracturas en un omóplato y en la órbita de uno de los ojos y el tímpano izquierdo destrozado.
Además, según el abogado, cuando le pegaba, le decía a la joven "te voy a matar".
Por otra parte, Burlando dijo que ayer presentó una nueva denuncia por abuso sexual contra Billiris, quien utilizaba "una medicación que hacía una especie de disociación entre el intelecto y el cuerpo y que le generaba (a las víctimas) un estado de anestesia".
Según el abogado, el anestesista siempre tenía el mismo modus operandi: primero entablaba una relación de trabajo, luego pasaba a carácter amistoso y cuando las mujeres estaban en su domicilio comiendo o tomando, después aparecían en la cama tras haber sido abusadas.

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