Angélica Catrihual ya empezó a alimentarse por sus propios medios

Tal como informó ayer de manera exclusiva El Patagónico, la comerciante y madre de cuatro hijos que el lunes a la madrugada fue apuñalada en Aníbal Forcada al 500 del barrio Pueyrredón, se recupera favorablemente. La Brigada de Investigaciones ayer todavía no había podido entrevistarla, pero como dio cuenta este diario, Angélica le reveló a sus familiares que el agresor no quiso robarle nada sino que directamente intentó matarla.

La investigación por la agresión sufrida por Angélica Catrihual (41), que fue apuñalada el lunes a la madrugada en el barrio Pueyrredón, ingresa en su segunda etapa, la de comparación de sospechosos.
Con las imágenes de algunas cámaras de seguridad aportadas por habitantes del sector donde se produjo el ataque, la Brigada de Investigaciones ya tiene la descripción de los sospechosos.
De alguna manera se comienza a descartar el intento de robo, porque el atacante de Catrihual habría ido derecho a matarla, como ella misma lo sospecha. Eso es lo que le dijo Angélica el martes a la tarde a su madre cuando logró hablar en la sala de terapia intensiva, testimonio que ayer El Patagónico dio a conocer de manera exclusiva.
La mujer dijo que el atacante la sacó de los pelos del interior de su vehículo, el que ya había puesto en marcha, y en el que se encontraba acomodada en la sillita de viaje su hija de 4 años.
El agresor golpeó a patadas la carrocería y luego le pegó a la mujer a la que le asestó una puñalada debajo de la axila, lo que le comprometió arterias y un tendón.
Antes de ser apuñalada, Angélica le ofreció al atacante que se llevara el auto, pero que no le hiciera nada a su hija. Sin embargo, el agresor no se llevó el vehículo ni mucho menos la cartera o el teléfono celular de la víctima. Luego de agredirla, salió corriendo en dirección a la avenida Chile.
La hermana de Angélica lo alcanzó a ver, incluso uno de sus amigos que lo intentó perseguir con su vehículo. Una vez que el amigo de la familia retornó de dar vuelta la cuadra, subieron a Angélica que se desangraba y la trasladaron al Hospital Regional.
Ayer su madre Silvia agradeció públicamente a los amigos de su hija que la ayudaron a llevarla rápidamente al hospital, porque de lo contrario la mujer hubiese muerto en el lugar.
En terapia intensiva los médicos le dijeron a Silvia que estaban sorprendidos con la rápida mejoría de Angélica, quien se gana la vida atendiendo el mismo comercio de Rivadavia al 3.500 en el que asesinaron a su padre en un asalto. El crimen de Otilio Catrihual, ocurrido en 2010, continúa impune. Antes de ser asesinado había sufrido varios episodios de robo y encontronazos con los delincuentes del barrio.
Angélica, según su madre, no le cuenta mucho sobre las discusiones que debe afrontar en el comercio. Incluso en los últimos días había estado tomando medidas de seguridad en el local. Muchos llegan en busca de que les fie las bebidas alcohólicas a lo que la comerciante, según su hermana, se rehúsa.
Las líneas de investigación son varias y aún no hay nada confirmado. Pero lo que comienza a quedar claro es que el atacante la esperó a que saliese de la vivienda a la que Angélica había llegado a disfrutar de una cena familiar junto a su madre, hijos, y la familia de su hermana. El delincuente la golpeó salvajemente y la apuñaló.
La Brigada de Investigaciones ayer todavía no había podido entrevistarla porque los médicos esperaban a que esté en mejores condiciones para poder prestar testimonio.

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