Ante la falta de colectivos quieren recuperar desvencijadas unidades

Por diversas razones, ninguna empresa de colectivos quiere prestar servicio en esta ciudad. Choferes, mecánicos y administrativos que quedaron desocupados a fines de febrero proponen reparar algunas unidades que pertenecieron a Urbano SE. Es para restablecer al menos dos recorridos y asegurar su futuro laboral.

Caleta Olivia (agencia)

Concretar esta iniciativa no es una tarea fácil ya que en estos momentos solo hay tres o cuatro unidades en condiciones de circular, en tanto otras nueve se encuentran en pésimas condiciones en el patio de un depósito de la comuna, ubicado en el Parque Industrial.
Literalmente conforman un cementerio de minibuses y micros frontales de mayor porte, a los que en muchos casos les faltan partes de motor, tablero y ruedas, ya que es evidente que fueron desmantelados por desconocidos que ingresaron a ese predio que no tiene sereno.
En cierta manera, además de los trabajadores –de un total de aproximadamente 55- que concurrieron a media mañana de ayer a ese lugar, acompañados por los concejales del FpV, Juan José Naves y Pablo Calicate, los embargó un sentimiento de tristeza al observar ese panorama de colectivos desvencijados.
La deprimente imagen distaba de aquella vez, hace aproximadamente ocho años, cuando fueron presentados relucientes en la plazoleta del Gorosito por el ex intendente Fernando Cotillo.

NO NAY INTERESADOS
A todo esto, vale recordar que Urbano SE era una empresa municipal y cuando José Córdoba asumió la jefatura comunal fue reemplazada por Autobuses SA, de capitales santafesinos.
Esta última finalizó su contrato el 31 de diciembre de 2015, pero el nuevo intendente, Facundo Prades, acordó con sus directivos una prórroga de dos meses, hasta tanto se lanzara otra licitación para continuar con el servicio
Sin embargo, pese a que dos firmas adquirieron pliegos, a la hora de la apertura de sobres ninguna presentó propuesta económica y el concurso público se declaró desierto.
Consecuentemente, a fines de febrero la ciudad se quedó sin el servicio de colectivos y fueron vanas las gestiones de Prades para establecer un contrato directo con otra empresa.
El propio jefe comunal admitió que ninguna firma quiere venir a esta ciudad y aunque no dio mayores precisiones, se sabe que las razones pasan por cuestiones de costo, sobre todo ahora cuando Nación está retirando los subsidios, pero también debido al alto nivel de conflictividad social y laboral que se registra en esta ciudad.
Como fuera, el problema de la falta de colectivos impacta sobre todo en las familias de bajos recursos que residen en barrios periféricos, debido a los altos costos que deben afrontar por el uso de remises y taxis, al tiempo que en muchos casos apelan a la utilización de automóviles–colectivos, un antiguo sistema que resurgió en medio de esta crisis, sobre todo para el desplazamiento de escolares.

REUNIONES
Ante la imposibilidad de que por el momento el Ejecutivo municipal pueda dar una respuesta a la comunidad y a los ex empleados de Autobuses, estos comenzaron a elaborar estrategias ya que si bien por ahora reciben un pago mensual promedio de 20 mil pesos por parte de la comuna, a modo de subsidio, saben que ello no podrá extenderse por muchos meses más.
De esta manera, tomaron contacto con los concejales Naves y Calicate, teniendo en cuenta que este último está elaborando un proyecto de ordenanza para volver a crear una empresa que depende del municipio, aunque no necesariamente vuelva a llamarse Urbano SE.
Naves respalda esta idea, fundamentando que es preferible antes que las ganancias del servicio público se las lleven empresarios de otros puntos del país, como el caso de los santafesinos de Autobuses SA.
Por ello, a media mañana de ayer los ediles volvieron a reunirse en la sede de la CGT Regional Zona Norte con los choferes y otros ex empleados de esa empresa.
Luego de intercambiar algunos puntos de vista en torno a la posibilidad de recuperar los viejos colectivos de Urbano, decidieron ir hasta el predio donde se encuentran parte de las unidades para conocer su estado.
Claro está que, como se dijo en principio, muchos se desilusionaron y a pesar de que los mecánicos consideraron que algunas podrían repararse, otros trabajadores entendían que mejor era venderlas como chatarra o para convertirlas en motor home.

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