Antes de ser asesinada, Valeria Palma pidió que llamen una ambulancia para su marido

Antes de ser asesinada a martillazos y puñaladas, Valeria Palma salió desesperada a pedirles a los vecinos del inquilinato que llamaran a una ambulancia o a la policía porque su marido se quería matar. Le recomendaron que fuera un rato a la casa del administrador del inmueble y que esperara que se le pasara, pero ella entró otra vez y allí se produjo la tragedia. Así se conoció ayer durante el inicio del juicio oral y público contra Mario José Díaz.

Tal como lo adelantó El Patagónico, comenzó ayer el juicio oral y público contra Mario José Díaz, el joven que fue acusado por el homicidio de su pareja, Valeria Palma (21), ocurrido el 27 de agosto de 2016 en una vivienda del barrio Máximo Abásolo. Ello, luego de que el tribunal tratara la cuestión previa que introdujo la Defensa Pública respecto a la salud del imputado, tema por el cual fueron convocados profesionales del Cuerpo Médico Forense y de Salud Mental, quienes confirmaron que el acusado se encuentra ubicado en tiempo y espacio y que su presencia en el debate no tendría ningún impacto negativo.
A partir de allí las partes presentaron el caso ante el tribunal que presidió el juez Mariano Nicosia y se completó con Raquel Tassello y Daniela Arcuri. El imputado fue asistido por la defensora pública, Lilián Bórquez, mientras que al Ministerio Público Fiscal lo representó la fiscal general, Mónica García.
En la primera jornada declararon siete testigos y el primero en hacerlo fue el padre de la víctima. El hombre dijo que mantenían una relación a distancia, desde Salta; que a él no le gustaba mucho y que después se vinieron a Comodoro. También dijo que ella le contó una vez que su pareja le había pegado y su padre le aconsejó que volviera al norte.
Ayer también declaró el dueño del inquilinato ubicado en José Ignacio Rucci 2083 del barrio Máximo Abásolo, a pedido de quien debió retirarse al imputado de la sala porque quedó psicológicamente afectado después del violento episodio, lo cual fue sostenido con un informe médico.

ELLA PIDIO UNA AMBULANCIA
Los vecinos que vivían junto al monoambiente que alquilaba Valeria y Mario también declararon ayer. En primer lugar lo hizo el hombre, quien a pesar de sus dificultades para oír durante la audiencia, declaró que el día del hecho escuchó que el acusado le decía a la víctima: "ahora que llamaste a la policía te voy a matar".
Contó que "ella había salido a patio y le pidió a mi mujer que llame una ambulancia, o a la policía, porque su marido se quería matar. Yo le dije que baje y fuera un rato a la casa de Eduardo, el dueño del inquilinato, y que espere ahí a ver si se le pasaba, pero ella volvió a entrar y cerró con llave. Ahí la ultimó".
Después efectuó una detallada descripción de las vestimentas y lesiones que presentaba la víctima. "Tienen que darle perpetua por lo que hizo", le dijo al tribunal antes de salir de la sala.
Su esposa declaró después y confirmó que Valeria salió a pedir ayuda para su marido porque "se estaba matando a golpes".
A esos testimonios se sumó el de un testigo de actuación que presenció el secuestro de los elementos utilizados en el crimen, como el martillo, un cuchillo de mango blanco y una plancha: todos manchados con sangre.
En tanto, la oficial que asistió al lugar cuando los policías de la Seccional Séptima trataban de reducir a Díaz dijo que el hombre decía "ya la maté; ya fue, ahora matame con el FAL".
Valeria Palma fue atacada a martillazos y recibió además 24 puñaladas en el tórax y abdomen. La joven falleció como consecuencia de un shock hipovolémico irreversible producido por las múltiples heridas y su pareja fue acusada por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por ser cometido contra una mujer y perpetrado por un hombre, por lo cual se trata de un femicidio.
Durante la investigación, el acusado declaró que no recordaba nada de lo que pasó y que no lo hizo queriendo porque ella no se merecía que le pagara de esa manera.

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