Antipirotecnia en Comodoro: como el cuento de la buena pipa

"Hay muchas intenciones de aprobar la ordenanza antipirotecnia para Comodoro". La frase pertenece a Viviana Navarro y data del 13 de octubre de 2015, cuando en el Concejo Deliberante impulsaba un proyecto marco que nunca obtuvo tratamiento en el recinto, a pesar de que en ese momento se juntaron más de 10.000 firmas a favor de la prohibición. Fue a través de un trabajo realizado por Voluntarios Sin banderas, una ONG proteccionista. Dos navidades después de esas declaraciones, y sin legislación restrictiva, otra vez anuncian que Comodoro Rivadavia tendrá una ordenanza antipirotecnia.

A menos de dos meses y medio para las celebraciones de Navidad y Año Nuevo de 2015, Viviana Navarro reconoció que había "algunas trabas por parte de comerciantes o de alguna gente que viene solamente a Comodoro en estas épocas del año para vender su pirotécnica sin ningún resguardo o cuidado", dijo, evidenciando el mismo "Lobby" que en su momento planteaban desde el Concejo Deliberante de Rawson que de todas maneras prohibió la pirotecnia en la capital provincial, y el mismo lobby que ya había trabado su proyecto el año anterior en esta ciudad.
La concejal cumplió su mandato el 10 de diciembre de ese año, pero el proyecto nunca fue aprobado a pesar de que llevaba más de un año en tratamiento parlamentario: para la Navidad de 2014 y más allá de la situación que atravesaron las mascotas comodorenses durante esas fiestas, que fue lo que movilizaba a los proteccionistas que juntaron firmas, los heridos por pirotecnia fueron ocho personas, todos mayores de edad que recibieron heridas de consideración por la mala o negligente operación de los "petardos" y otros "fuegos". Todos los heridos recibieron quemaduras en sus rostros. El más grave fue el caso de un joven de 20 años, atendido como el resto en el Hospital Regional, que como consecuencia de la herida que le ocasionó el artefacto explosivo perdió su ojo izquierdo.
Además de estos casos, que generaron momentos de tensión máxima en la guardia del hospital, los bomberos tuvieron que acudir a tres incendios de pastizales, dos de ellos en Comodoro y el restante en Rada Tilly. En los tres casos, se confirmó que las llamas comenzaron por pirotecnia que cayó en los terrenos, como volvió a suceder el último domingo, con un incendio de dimensiones en Laprida.

PETARDOS LEGISLATIVOS
En ese diciembre de 2014, la "promesa" de los concejales fue que el proyecto se trataría en marzo 2015, dado que no quedaba tiempo suficiente previo a las fiestas y a pesar de que el proyecto en cuestión era prácticamente una "copia" de la ordenanza que para la fecha tenía vigente Trelew y que se sumaban varias notas con pedidos populares al Concejo comodorense.
Así, junto con Viviana Navarro tomó la posta José Gaspar, el radical que renovó mandato en la banca y recién sobre octubre de 2016 "reflotó" el proyecto "antipirotecnia". El concejal no esperó que el proyecto obtenga un despacho de comisión, y ni siquiera trató de consensuar la iniciativa con Adriana Casanovas, que desde el FpV también trabajaba en el tema.
El radical lo presentó directamente sobre tablas en la sesión del 15 de noviembre, y logró el acuerdo previo necesario para aprobarlo, a pesar de que su ordenanza -que es la hoy vigente en Comodoro- no tiene carácter restrictivo alguno, más allá de expresar textualmente la prohibición de hecho que imposibilita la venta de pirotecnia a vendedores ambulantes, un punto tácito en la reglamentación local que no incluye el rubro "pirotecnia" en los pasibles de habilitar. Se trató en definitiva de una norma que pretendió "regular" el uso, pero que no hizo más que duplicar legislación pre existente.
Es que mientras todo lo relativo a pirotecnia tiene regulación nacional (no prohibición), dada por la Ley Nacional de Armas y Explosivos y sus decretos reglamentarios, además de normativa del Renar, Comodoro tenía vigente desde el 11 de noviembre de 2004 la ordenanza 8217 que sienta las bases de regulación para la venta de pirotecnia en la ciudad en términos casi idénticos a los que lo hizo Gaspar, cuya ordenanza no debía presentarse como una norma nueva, sino como una modificatoria de la anterior mencionada, o dejar expreso en algún artículo que la misma derogaba la preexistente. Pero ninguna de las dos cosas sucedió en función del "apuro" en presentar una ordenanza que en definitiva no cambiaba nada.
Recién en la última sesión de diciembre, y después de que El Patagónico publicara la desprolijidad legislativa, el edil pidió copia de la vieja ordenanza en el archivo del Concejo y presentó el proyecto para derogarla.
Ahora, en plena comisión de receso y el primer día hábil después de las fiestas en las que todos los empresarios dedicados a la venta de pirotecnia en esta ciudad tuvieron su recaudación culmine del año, desde el FpV Adriana Casanovas anticipó que presentará su proyecto, y que este sí será restrictivo. Será cuestión de esperar para ver si finalmente la ciudad cuenta con la prohibición, como el resto de las denominadas "grandes" en Chubut, o si nuevamente prevalecen los intereses -esos que no son los de la comunidad- que vienen ganando la pulseada desde hace varios años en Comodoro.

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