Aquellos secretos mejor guardados de Comodoro

En Comodoro Rivadavia existen por lo menos cinco hoteles alojamiento de diferentes categorías y con una importante ocupación en diferentes horarios. Parejas, amantes, swingers, eternos ocupantes y hasta precoces que dejan una habitación en menos de diez minutos hacen a la vida de estos lugares, donde la pasión encuentra a celosos custodios de la privacidad.

La primera vez que Pablo y Daniela fueron a un hotel alojamiento eran adolescentes. Todavía no eran pareja y cada uno recién estaba dando sus primeros pasos en el amor. A la distancia, sin pudor, ambos recuerdan haber sentido vergüenza al pararse frente al portón de acceso. También que cuando cruzaron el umbral sintieron temor de cruzarse con otra pareja, pero pudo más la pasión.
Hoy por los mismos caminos -y ya adultos- ambos aún eligen vivir su intimidad lejos de casa y de sus hijos, en un lugar donde el desenfreno no tiene que ser reprimido.
Pablo y Daniela son unos de los tantos clientes de los hoteles alojamientos que funcionan en Comodoro Rivadavia, un rubro que data desde hace más de 50 años y que hoy tiene por lo menos cinco establecimientos habilitados, donde una habitación puede costar entre $280 y $800 pesos: "Le Privé", "El Edén", "Internacional", "El Secreto" y "Betty Jai".

ENTRE LO TABU
Y LA MORAL
Según un relevamiento que realizó El Patagónico, "Le Privé" es el hotel alojamiento más antiguo que hoy funciona en la ciudad. El mismo fue fundado en la década del 80 por Enrique Delgado, un empresario transportista que en su momento apostó al rubro hotelero y luego inauguró un boliche y un hotel alojamiento en el mismo sector, quizás en lo que fue el primer multiespacio de Comodoro Rivadavia.
Su hijo, Andrés, recuerda que su padre inauguró el hotel Su Estrella en la década del 80 y unos años más tarde separó algunas habitaciones para abrir "Le Privé", justo al lado de "Bigote", un boliche bailable donde en algún momento los stripper y el caño convivieron bajo las tenues luces.
De este emprendimiento ubicado a la vera de la ruta Nacional Nº 3, camino a Rada Tilly, solo queda el hotel y "el telo" con diez habitaciones, dos de ellas suites. Cada una con una cochera propia, entrada independiente, barra, televisor, sillones y espejos, algo que no falta en ninguno de estos establecimientos.
"Acá no hay días; esto es Comodoro. Se puede llenar el miércoles, el jueves o venis y no hay nadie", contó Andrés al ser consultado por la ocupación que tiene el hotel alojamiento.
"El fin de semana hay veces que sí y veces que no; es parejo durante todo el año. Incluso a veces pensás que en los primeros días del mes se va a llenar pero se labura más a mediados", dijo.
En "Le Privé" solo pueden entrar parejas, una decisión que se tomó hace muchos años por diferentes inconvenientes que ocasionó permitir el ingreso de más personas en una habitación. Sin embargo, Andrés reconoce que en más de una ocasión algún trío o cuarteto intentó burlarlo.
Es que en los hoteles es difícil controlar, ya que una de las principales premisas es la privacidad del cliente, teniendo en cuenta que concurrir a estos sitios muchas veces está asociado a la infidelidad, "a la trampa".
Por esta razón en este tipo de establecimientos, pese a que algunos tienen cámaras de vigilancia en la entrada y salida, el cliente nunca le ve la cara al recepcionista y en la mayoría de los casos la interacción es a través de un teléfono en el acceso, a distancia, para evitar también verle el rostro al ocasional visitante.
Esto tiene sus consecuencias para los hoteleros, quienes en más de una ocasión sufrieron el robo de almohadas, sábanas, acolchados, toallones y hasta de una banqueta, lo que ha obligado a tomar recaudos. Por ejemplo instalar portones eléctricos de acceso para controlar la habitación previo a la salida del cliente -tal como realizan en un establecimiento del barrio Jorge Newbery-, o solo dar toallas ante el pedido de la pareja.
Esta última opción fue la que eligieron en "El Secreto", el hotel alojamiento más lujoso que hay en la ciudad. El mismo funciona a la salida de Kilómetro 5, sobre la ruta Provincial Nº 1, y no ha estado exento de los robos por parte de los clientes. Por esta razón, decidieron ser ellos quienes proveen toallas a las parejas ante el pedido telefónico.

UNA OPCION DIFERENTE
"El Secreto" es quizás hoy el emblema máximo de lo que representa el negocio del sexo en Comodoro Rivadavia. En este establecimiento de habitaciones temáticas se puede ver todo lo que conlleva el submundo interno de los hoteles alojamiento; lugares donde mientras la pasión se enreda entre sábanas hay empleados que atienden a otros clientes.
Así, cuando la luz de cada suite se pone en rojo, las mucamas completan las heladeras con diferentes bebidas; están atentas al pedido de toallas y al cobro por parte del cliente apenas ingresa. También limpian las habitaciones.
La propuesta de "El Secreto", que abrió sus puertas hace un año y medio, es completa y quienes visitan este lugar pueden comer en su interior, ya que cuenta con una cocina donde se elaboran platos y un ambiente cómodo e intimo dentro de la misma habitación.
Otra posibilidad es la compra de juguetes eróticos, con un catálogo donde la variedad puede asombrar hasta al más imaginativo de los amantes. A diferencia de otros hoteles, aquí las habitaciones están pensadas hasta para cuatro personas. Cuentan con un amplio espacio e instalaciones de primer nivel, tanto en las suites temáticas como en las convencionales.
En su interior las fantasías pueden volar con sogas en el medio de la habitación, espejos en el techo y en los costados. Además de sillones tántricos, duchas escocesas e hidromasajes. Todo con la posibilidad de imaginar que se está en la selva; o en la "baticueva"; o en el espacio; el mismo infierno o en un cabaret, donde un caño invita a los más osados.
Claudio de la Cal es el gerente del establecimiento. Según cuenta, el funcionamiento de este tipo de espacios despierta mucho mito entre la gente. Según él, "no deja de ser un hotel casi convencional".
"De hecho la tendencia que hace tiempo está es que tenga las noches de pernocte, o puedas venir con la familia y quedarte una semana. Y somos más limpios que un hotel convencional porque las habitaciones se limpian cada dos horas y no cada 24 o 48", detalló.
"Tampoco acá sabemos la identidad de nadie. Quién entra, quién no. No tenemos contacto absoluto, pero sí sabemos a partir de determinados parámetros que tenemos clientela, una respuesta del público muy buena y que hay libertad", agregó.
"Por eso a nivel general lo que suponemos es que corre la fantasía en cada una de las habitaciones. También contamos con un kiosco erótico que tiene muchísimo consumo y eso marca que el erotismo esta dentro de todas las personas. Porque todos tenemos una fantasía y al estar dentro de la habitación se liberan un montón de situaciones. Incluso tenemos habitaciones ambientadas para cuatro personas y se ocupan muchísimo; saca tus conclusiones", agregó, asegurando que se venden más juguetes que gaseosas.
Por supuesto que más allá de la pasión en los hoteles también hay espacio para los románticos. Incluso en este lugar se realizan promociones para fechas especiales que incluyen regalos, cenas y hasta bombones y un ramo de flores para agasajar a la amante y disfrutar de una noche especial, saliendo de la rutina, tal como realizan Pablo y Daniela.

LA HORA DEL AMOR
A diferencia de "Le Privé", De la Cal asegura que en "El Secreto" sí tiene horarios de mayor ocupación, aunque reconoce que "para el amor no hay tiempo, ni hora".
"Es así, pero en el horario que más se trabaja es de noche. Y un poco bastante de 14 a 20, y después de 22 a 4 de la mañana. Siempre hablando de la semana", explicó.
"Lunes, martes y miércoles tenemos una ocupación del 40%. Jueves a domingo sobrepasado y tenemos un crecimiento del 70% desde que abrimos", agregó, confirmando que alguna vez tuvieron reservas para encuentros swinger.
Leyla, de 36 años, trabaja en el Hotel Internacional, en La Loma, desde hace 11 años y coincide, pero solo en parte, en destacar la franja horaria de mayor ocupación que tienen El Secreto y Le Privé, lo que demuestra la diversidad que existe en la ciudad y las diferentes opciones.
"Acá pueden venir solo parejas. A la mañana antes de las 9 hay bastante trabajo y también al mediodía porque muchas veces se trabaja más de día que de noche", confesó.
"En la semana, miércoles o jueves se trabaja mucho más que el fin de semana. Igual tenés la clientela fija de años y los que se renuevan. Vienen matrimonios, amantes y la clientela vieja", agregó.
En su caso sí ve el rostro del cliente, quien debe solicitar la habitación en una ventanilla, tal como sucede con otro hotel alojamiento de la zona, donde incluso se abona en el momento y previo a ingresar a la habitación.

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