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El lunes, en Buenos Aires y con el presidente Mauricio Macri en el país, se realizará la nueva reunión entre el gobierno nacional y todos los actores de la Cuenca del Golfo San Jorge para intentar destrabar la crítica situación que por la crisis internacional del petróleo se vive en la región desde hace meses, cuando los telegramas de despido comenzaron a llegar a las casas de los petroleros y el entonces probable cambio de gobierno nacional agregaba alguna señal más de incertidumbre a un horizonte que ya se vislumbraba como muy complicado.
El encuentro, que se acordó en la primera reunión que el miércoles, encabezados por el gobernador Mario Das Neves, los gremios petroleros tuvieron con los ministros nacionales, se presupone será decisivo para saber si, como adelantó el titular de Petroleros Privados, Jorge Avila, tendremos "una nueva Patagonia Rebelde" o se comienza a gestar el clima que permitirá, sino destrabar por lo menos descomprimir el conflicto.
Luego de la importante asamblea que el jueves protagonizaron los petroleros, que estuvieron nuevamente respaldados por el intendente Carlos Linares, la Provincia, y sobre todo por los gremios siempre hermanos pero nunca hermanados como ahora (camioneros y construcción), el gobierno dio dos señales.
La primera fue negativa, ya que el titular de Energía, el ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, públicamente esbozó su receta , que se presupone que es la original del gobierno, de atender el conflicto con algo de subsidios pero mucho con recorte de sueldos y regalías petroleras.
La segunda, fue un poco más positiva, ya que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, adelantó la reunión que -en principio- iba a realizarse el martes, para el lunes.
Desde el viernes hasta el lunes, en el gobierno nacional seguramente se medirán las fuerzas internas y siempre eternas competidoras, como son las soluciones o visiones económicas sobre las políticas y sociales. De esa pulseada, en la que el nuevo gobierno tiene siempre más ejercitado el brazo económico, saldrá la respuesta que, en la nueva reunión en Casa Rosada, se conocerá el lunes y de la que dependerá no solo la reacción inmediata de los gremios, sino también y sobre todo de la economía y la propia vida y supervivencia aquí, en el sur del país, ese que volvió a quedar lejos del lugar y del corazón de las decisiones.
Los defensores del nuevo gobierno nacional sostienen que "al nuevo gobierno hay que darle tiempo" ya que "recién asumieron y están tratando de acomodar lo que dejaron los K", para no repetir otros adjetivos calificativos que nada agregan pero que mucho dicen.
Tal como escribimos en esta misma columna a solo 10 días de la asunción de Macri, ese habitual tiempo de espera que se le da a las nuevas gestiones y que históricamente se habla de 100 días, en este caso no corre ya que, de inmediato y por decreto, el nuevo gobierno tomó decisiones que considera de fondo, como la morigeración de las retenciones, "la liberación del cepo", la intervención del AFSCA.
Luego de esos primeros días y acciones, la marcha de Macri, siempre por decreto, no se detuvo y así decidió anular la postergada nueva coparticipación para el resto de las provincias, pero sí definió duplicar la correspondiente a Capital Federal y atender los desequilibrios de Buenos Aires. Se trata de un claro plan de acción y agenda que, evidentemente y en la práctica, no está este tema de atender el desequilibrio del precio del petróleo en una Cuenca que exporta el 40% de lo que aquí se extrae, y que ya sabemos cuánto aportó en todos estos años al resto del país.
La fuerza de los petroleros y la unidad de acción de los gremios es uno de los datos, casi centrales, para destacar de lo ocurrido en torno a la pelea por el mantenimiento de la actividad y los puestos de trabajo, algo que muchos ingenuos esperan que se mantenga cuando los otros sindicatos, con no tanta fuerza e importancia económica pero sí trascendentales para la formación de una sociedad, arranquen las negociaciones y el seguro conflicto con los gobiernos (nacional y provincial) por contar con un sueldo medianamente digno y muy alejado al que, muy bien y justificadamente, ganan los petroleros.
Veremos qué es lo que pasa el lunes, cuando el presidente Mauricio Macri tome las riendas de la negociación y sobre todo de la definición, tras su paso por el Foro Económico Internacional de Davos, donde –entre otras cosas- se decidió que el FMI volverá a auditar las cuentas públicas, algo que no curiosamente fue celebrado por la denominada prensa nacional que, salvo excepciones, además de lo que pasaba en Suiza, estuvo exclusivamente concentrada en la "invasión" de camalotes, sin tomar mucho en cuenta lo que pasaba "aquí abajo", donde "hay hombres y mujeres que saben a qué asirse/aprovechando el sol y también los eclipses/apartando lo inútil y usando lo que sirve" y gritan hasta que allá en el norte se escuche y se recuerde "que el sur también existe".

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