Aranguren no descarta un nuevo incremento de los combustibles

El problema, según Aranguren, es que los combustibles en la Argentina se comercializan en pesos y como el insumo principal está en dólares y hay que traducirlo a la moneda local, se ajusta al tipo de cambio vendedor del Banco Nación.

El ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, admitió ayer que podría haber un nuevo aumento en el precio de los combustibles si se vuelve a depreciar el peso o sube el valor del petróleo en el mundo.
"El precio de los combustibles depende mucho de cuál es el valor del petróleo", dijo el funcionario y agregó que él cree que el aumento del 10% aplicado el fin de semana será el último del año si no varía el valor internacional del crudo.
"Si el precio del crudo y el tipo de cambio se mantiene en los niveles actuales, yo creo que sí (fue la última suba). Pero no puedo estar pronosticando qué va a ocurrir con algo que tiene variaciones de precios que no dependen de lo que ocurre en la Argentina", dijo el funcionario.
Cuando los argentinos compran un litro de nafta están pagando un 46% de impuestos y cuando adquieren gasoil la presión tributaria es del 40% debido a un cronograma impositivo variable implementado desde 2005.
El ministro dijo que ahora el gobierno quiere cambiarlo para volver a un sistema anterior con el cual se puede utilizar la política impositiva como elemento de la política energética, para incidir en los precios finales, por lo que está preparando un proyecto de ley para enviar al Congreso.
Según el funcionario, Argentina es un país abundante en recursos energéticos que "por políticas erráticas" que desincentivaron la inversión, importa tanto combustibles líquidos como gas natural y electricidad.
"Durante más de diez años estuvimos en la Argentina merced a retenciones en la exportación con precios de petróleo crudo y combustibles muy por debajo de los precios internacionales", se quejó el ex presidente de Shell Argentina.
En la segunda mitad de 2014 el precio del petróleo crudo en el mundo empezó a bajar por un exceso de oferta y en la Argentina, con el objetivo de poder sostener la actividad hidrocarburífera y las economías regionales de las provincias que producen, ese descenso fue mucho más lento.
Por lo tanto en 2015 el precio del crudo en la Argentina bajó un 8 por ciento en dólares y en lo que va de 2016, bajó un 10 por ciento en dólares.
El problema, según Aranguren, es que los combustibles en la Argentina se comercializan en pesos y como el insumo principal está en dólares y hay que traducirlo a la moneda local, se ajusta al tipo de cambio vendedor del Banco Nación.
El último incremento de precios, repasó el funcionario, en la anterior gestión fue del 4,5% el 23 de noviembre: en ese momento el tipo de cambio estaba en 9,68 pesos por dólar y en lo que va del año se ubicó en un promedio de 14,50 pesos.
"Eso significa un incremento del valor del commoditie del orden del 50% al que hay que aplicarle la caída en dólares del 10%, por lo que significa un incremento del precio del petróleo crudo en pesos del 35%", dijo Aranguren en declaraciones a Radio Continental.
En lugar de aplicar ese incremento en forma de shock a principios de año, fue implementado en forma gradual: 6% en enero, 6% en marzo, 6% en abril y ahora un 10%, lo cual acumula un incremento del 31%.
"El tema está vinculado con el mantenimiento de las fuentes de trabajo porque alrededor de la industria petrolera viven entre 350.000 y 400.000 familias y también diez provincias petroleras cuyos ingresos son determinantes por regalías", afirmó el funcionario. Y explicó que la suba de precios se hace para "evitar situaciones de despidos y proteger fuentes de trabajo del sector petrolero".

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