Arruabarrena terminó preocupado y Gallardo pudo disfrutar dos veces

El entrenador 'xeneize' cosechó cuatro caídas en fila (Estudiantes, Racing y dos ante River, mientras que el "Muñeco", aunque sea de penal siempre encuentra un as en la manga.

Realidades distintas y desparejas son las que dejó el superclásico que se jugó en Mendoza, en donde el triunfo de River sobre Boca por 1-0 sumó preocupación en el derrotado y obvia satisfacción en el vencedor.
Es un panorama complejo el que debe enfrentar Rodolfo Arruabarrena tras una cosecha de cuatro derrotas en fila en las copas de verano -dos de ellas ante el rival de toda la vida- y hay un aire de tranquilidad en la tarea de Marcelo Gallardo, que aunque sea de penal siempre encuentra un as en la manga.
El rostro serio del DT xeneize durante la charla post partido con la prensa tenía toda le elocuencia que las palabras retaceaban. "Mejoramos pero no nos alcanzó para ganar", sostuvo el 'Vasco' antes de refugiarse en las frases lógicas para un momento como el que vive su equipo, al señalar que tiene confianza "en un plantel que siempre me demostró su compromiso".
Precisamente la confianza es lo que aparece como el punto débil de un conjunto que hace apenas dos meses y medio daba dos vueltas olímpicas en menos de una semana, al coronarse merecido campeón del torneo de Primera división de 30 equipos y también festejaba con la obtención de la Copa Argentina, en esta última tras un arbitraje desastroso de Diego Ceballos.
Pero ahora la taba se dio vuelta, y Boca no encuentra la salida. La línea de tres zagueros centrales que dispuso el cuerpo técnico xeneize dio los resultados esperados sólo en el primer tiempo, cuando River padecía con las subidas criteriosas y constructivas de Gino Peruzzi y del colombiano Frank Fabra por ambos laterales. Entonces Boca innovaba con un esquema que era más ofensivo de lo que parecía en la previa, y las subidas de los marcadores de punta servían para acercar juego al área 'millonaria', al tiempo que disimulaba la falta de un delantero de área.
En el segundo tiempo, Gallardo apeló a su eficaz manual de recursos y le ganó a su colega una pulseada táctica que le serviría para quedarse con el partido: adentro Mayada y 'Pity' Martínez para tapar la subida de los laterales boquenses, y problema resuelto. Desde lo futbolístico y desde lo anímico, River empezaba a ser más que Boca, que se replegaba mucho en el campo de juego.
"Corregimos errores a tiempo, mostramos mejor juego en el segundo tiempo y fuimos justos ganadores", fue la correcta síntesis que el 'Muñeco' elaboró para explicar un resultado que una vez más (como el sábado 23 en Mar del Plata y en 2015 en la Copa Libertadores) termina beneficiando a River por la mínima diferencia de un gol, y con un penal a favor como llave para destrabar el superclásico.
Boca tiene por delante ahora demasiados desafíos para este 2016 y si quiere comenzar a escalar la pendiente adversa: el sábado debutará ante Temperley en cancha de Banfield por el torneo de Primera división y enseguida, el miércoles 10, lo espera San Lorenzo en Córdoba por la final de la Supercopa Argentina.
Para enderezar el rumbo, Arruabarrena deberá corregir errores y actitudes que lo han desmejorado hasta convertirlo en un equipo desconocido respecto del que festejó en el segundo semestre del año pasado.
Le falta juego al xeneize en el mediocampo, y parece extrañar demasiado a Jonathan Calleri en el centro del ataque, ya que el ex All Boys no sólo cuenta con grandes condiciones técnicas, sino que obligaba a las defensas rivales a quedarse con él y a no subir de manera mecánica para sumarse a la presión de los volantes sobre los medios.
Y como en cada tormenta que se precie, se le suman al 'Vasco' problemas que nunca faltan en estas ocasiones: el propio capitán Daniel 'Cata' Díaz quedó en el centro de la escena por un video descalificante del propio presidente de Boca, Daniel Angelici, que alguien viralizó. Esta semana que comienza puede traer nuevas tempestades, por más disculpas que haya pedido Angelici.
En cambio, Gallardo disfruta de sus triunfos 'superclásicos' aunque sean todos por 1-0 y varios de ellos de penal. Y no es su problema si los jugadores adversarios cometen errores infantiles que terminan beneficiando a su archirrival.
Cuando debe aportar respuestas inmediatas, de su manga de jugador pillo -vitupera contra las actitudes descontroladas pero protesta con vehemencia desde el primer hasta el último minuto- siempre puede sacar una carta para ganar la partida. Y se está convirtiendo en una piedra molesta en el zapato de la historia xeneize.

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