Asaltaron a una anciana en su casa y le llevaron hasta los medicamentos

Adelina, quien vive hace más de medio siglo en el barrio Ameghino Nuevo, fue asaltada el martes a la tarde cuando amasaba pan casero en su vivienda de Montes de Oca al 400. Ingresaron a la casa tres delincuentes, entre ellos una mujer que la tomó de un brazo y la arrastró por las escaleras hasta la habitación en donde le sacaron dinero de la cartera. También le llevaron cadenitas de oro, la computadora de su nieta y teléfonos celulares. Los ladrones revolvieron todo hasta que encontraron además dos armas de reliquia y las pastillas de Alplax que el médico le había recetado a la abuela. La dejaron encerrada en el baño antes de escaparse.

Adelina tiene 87 años y el martes a las 17 amasaba pan en su vivienda de Kilómetro 3 cuando escuchó sonar el timbre. Sin pensar, ni mirar por la ventana, abrió la puerta pensando que se trataba de una mujer que iría a verla a esa hora. Su nieta había salido a hacer gimnasia y no había nadie más en la casa.

Hace más de 50 años que llegó desde Tinogasta a Comodoro Rivadavia y siempre vivió en esa zona. Es la segunda generación de catamarqueños que poblaron el entonces campamento petrolero de Kilómetro 3.

Cuando Adelina salió a ver quién era, del otro lado de la vereda un joven que tenía puesta una capucha le preguntó si sabía sobre algún alquiler por la zona. Ella le respondió que en ese sector era muy difícil que encontrara, pero ni bien terminaba de responderle otro de los delincuentes -que se había colocado detrás de la puerta entreabierta- empujó la abertura. Mientras, una mujer arrastró a la anciana hacia el interior de la casa empujándola.

Según le comentó Adelina a El Patagónico, sus familiares siempre le advertían que tuviera cuidado, pero ella abrió la puerta inocentemente. "'No me pegues hija, no me puedo levantar', le decía. Me agarró de los brazos y me arrastró, era joven, estaba tapada", narró Adelina sobre la mujer que integraba la banda.

Los asaltantes le pedían el dinero. "Yo te voy a decir, pero no me pegues", le suplicaba Adelina. "Pero me zamarreaba igual, yo me quedaba quieta, me arrastró y me llevó al dormitorio para que le dé la plata, el otro revolvió todo y me llevaron la plata", contó la víctima.

"¿Dónde tenés las cosas de oro?", le preguntaban los delincuentes. Pero Adelina no tenía joyas costosas, solo collares sin valor económico. El único anillo de oro que posee alcanzó a sacárselo y guardárselo en el bolsillo mientras los delincuentes revolvían todo.

Después uno de los delincuentes le revisó las manos para ver si tenía anillos, pero ella logró burlarlos. Sí encontraron las tres cadenitas de oro de su nieta que Adelina le había regalado para el bautismo y en cumpleaños.

Uno de los asaltantes se quedó afuera de campana, mientras que la mujer y el otro hombre se dedicaron a buscar objetos de valor. Revolvieron cajones y se llevaron una notebook de su nieta, un teléfono celular y hasta el teléfono inalámbrico de la línea fija que después descartaron en la huida arrojándolo en la vereda.

Creen que los delincuentes utilizaron guantes, ya que se dificultó a los peritos poder levantar alguna huella.

Relato.avi


LE ROBARON HASTA LAS PASTILLAS

Los delincuentes, además de llevarse todo lo que encontraron de valor, se alzaron con los medicamentos para los trastornos de ansiedad de Adelina. Se trata de pastillas de Alplax, que los delincuentes suelen ingerir con alcohol.

La dejaron encerrada en el baño. "Salí despacito, temblando, no podía hallar las zapatillas para ponerme. Habían puesto llave (en la puerta de acceso a la casa) y se la llevaron", contó la abuela. Describió que los delincuentes no hablaban mucho y que eran delgados y jóvenes.
Como los delincuentes habían dejado cerrada la puerta principal de la casa, Adelina se acordó que en su cartera tenía otra llave; la buscó en medio de la desesperación y abrió. Le golpeó la ventana a una vecina, pero nadie la escuchó.

Cuando estaba en la vereda, descalza esperando ayuda, pasó una transeúnte y le brindó auxilio, hasta que llegó su hija que llamó a la policía, mientras buscaba el Alplax para serenar a su madre. Fue entonces cuando se dieron cuenta de que las pastillas tranquilizantes habían sido sustraídas por los delincuentes.

Adelina sufre de presión elevada, se pone nerviosa y ayer cuando hablaba con el equipo periodístico de este diario todavía temía a quien se le acercara. "Siento miedo. Llamaron al médico, me revisó, me dio una pastilla", describió.

En el caso trabajan personal policial de la Seccional Mosconi y la Brigada de Investigaciones. Los investigadores buscaron registros de cámaras de seguridad en los alrededores para poder identificar a la banda que se presume sería la misma que actuó el lunes a la noche en la calle Los Italianos y Huberman, en la zona costera de Kilómetro 3, en donde redujeron a una familia y se llevaron 50 mil pesos en efectivo y elementos electrónicos.

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