Aventura y aguas termales en el volcán Arenal

Aún con actividad volcánica, ofrece un maravilloso espectáculo natural. Además le da el nombre a un parque nacional, preparado con los más diversos entretenimientos.

Costa Rica es naturaleza entre volcanes. Tres cordilleras se toman de la mano para atravesar este país centroamericano: la de Guanacaste, la Central y la de Talamanca, allí se contabilizan 112 bocas eruptivas, 10 de ellas en actividad al día de hoy. Pero el volcán por antonomasia es el Arenal, uno de los más bellos, convertido actualmente en la mayor atracción turística del país. Es fuente continua de asombro y admiración a raíz de su repentina erupción del 29 de julio de 1968, que arrasó tres pueblos y dejó 87 víctimas mortales. Desde entonces no ha cesado.
Geométricamente perfecto, parece casi dibujado, se eleva en el presente a 1.670 metros y se halla tan sólo a 17 kilómetros al noroeste de "La Fortuna de San Carlos". Esta tranquila población de la provincia de Alajuela, accesible en 3 horas de coche desde San José, la capital, constituye la puerta de entrada al parque nacional del Volcán Arenal. El mismo fue creado en 1991 y abarca hoy 12.080 hectáreas, dentro de las cuales se protegen especies de flora y fauna características del bosque pluvial montano y del bosque nuboso.
Es uno de los destinos de mayor afluencia de visitantes nacionales e internacionales, cuenta con otros atractivos que, en conjunto, completan una más que interesante oferta de ocio, deportes y actividades al aire libre.
Cuando se está en "La Fortuna de San Carlos" es paso obligado una visita a los resorts spa y sus baños termales, los mejores de Costa Rica. Las primeras termas, abiertas al público en el curso del río Tabacon, se mantienen todavía hoy como las más lujosas y publicitadas del país entero. Sumergidas en una verde espesura punteada con raras orquídeas, resultan muy gratificantes para quienes apuestan por tener paz y silencio.
La excursión más famosa es la de la catarata de La Fortuna, en el río homónimo, al sur del Arenal. Se inicia en fuerte pendiente cuesta abajo, descendiendo 480 escalones hasta una poza esmeralda que recibe el violento impacto de esta espumeante caída de agua. Los 2 kilómetros del sendero de Las Coladas, son de una exigencia física suave. El itinerario está diseñado para descubrir la historia del Arenal y apreciar sus esencias. Una vez alcanzado el mirador, y si las nubes lo permiten, se disfruta de una vista inigualable del Arenal, del lago homónimo y de la sierra de Tilarán.
El lago homónimo, al oeste del volcán, si bien se encuentra fuera de los límites del área protegida, es asimilado por la mayoría como parte fundamental de su oferta turística. Ofrece amplias opciones para kayak o canoa. Los paseos en kayak duran, por lo general, de 2 a 3 horas, tiempo suficiente para explorar este sugerente universo acuático, hábitat peculiar de monos, perezosos y una gran variedad de aves tropicales de vivos colores.
Para quienes persiguen emociones con descarga de adrenalina, el rafting es aquí es la más recomendada de las opciones. Tres son los ríos aledaños en los que se puede practicar, cada cual con su nivel de complejidad.
El abanico de actividades posibles se completa con excursiones a caballo, en bicicleta, rappel en cascadas y cañones, paseo por los puentes colgantes del Arenal, espeleología, observación de aves y vida silvestre, y aéreas tirolinas a través de las misteriosas espesuras selváticas.

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