Azul se posiciona como un destino ideal para el miniturismo

La ciudad bonaerense ejerce un gran atractivo sobre turistas jóvenes, quienes también participan de tertulias en los cafés, frecuentan museos y teatros, y recorren el balneario municipal y la costanera local, dos de sus importantes ejes turísticos.

Cabecera del partido del mismo nombre, a la ciudad de Azul se llega desde la Capital Federal por la ruta nacional 3 luego de recorrer unos 300 kilómetros hacia el sudoeste. Su centro urbano se destaca por la arquitectura Art Decó, obra del arquitecto italo-argentino Francisco Salamone, que construyó alrededor de 60 edificios en 25 municipios de la provincia de Buenos Aires.
El Parque Municipal Domingo Faustino Sarmiento, ubicado a orillas del arroyo Azul, es el pulmón verde más importante de la ciudad: sus 22 hectáreas fueron aprovechadas por el paisajista Carlos Thays, que creó un escenario original poniendo el agua como elemento decorativo.
La costanera Cacique Cipriano Catriel, que debe su nombre al pionero de estas tierras, es un paseo por la ribera siguiendo el curso del arroyo Azul, que atraviesa la zona urbanizada desde el Parque Sarmiento hasta el lago Güemes.
La Catedral Nuestra Señora del Rosario, de estilo gótico, fue diseñada en 1906 por los ingenieros Juan Ochoa, W. Pitman y Charls Evans Medhurst, y lo más destacado de su arquitectura son los vitrales traídos de Francia y sus imponentes campanas.
Por su parte, el museo Enrique Squirru cuenta con una valiosísima colección histórica compuesta por objetos araucanos y pampas; documentación que asevera hechos históricos y nombres como el del doctor Ronco, prestigioso abogado que realizó innumerables obras en pos de la cultura y la comunidad de Azul.
Las Sierras de Azul, unas de las más antiguas del planeta, atraviesan la zona sur del partido, siendo el parador "Boca de las Sierras", un pequeño valle circundado por bellísimos escenarios naturales, eje de una importante atracción turística.
Los viejos almacenes de campo, las estancias y las estaciones de ferrocarril hacen revivir allí al turista la tradición rural de otros tiempos. La pulpería San Gervasio, de 1855, que se ubica en la ruta provincial 50, límite entre los partidos de Azul y Tapalqué, conserva todas las características de la época, como su piso original de tierra apisonada, la reja de protección en el mostrador, la galería y una colección de herramientas de campo.
Los visitantes que se acercan a conocer este museo vivo de otros tiempos rurales, mientras degustan una cañita, escuchan relatos, cuentos y anécdotas de sucesos trascendentes y personajes que frecuentaban el lugar.
Playas de arena, proveeduría, fogones, trampolines, y una isla, son la sumatoria de encantos de este completísimo balneario, que cuenta también con quioscos, pizzerías y locales de comida rápida.
En las sierras que enmarcan la ciudad se encuentra emplazado el Monasterio Trapense Nuestra Señora de los Ángeles. Su arquitectura, que es de estilo medieval, cuenta con arcos de medio punto y por sus ventanas de formato circular entra la luz natural que alcanza a iluminar el templo principal.

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