Banderas argentinas y británicas flamearon juntas en Glasgow

Los hinchas argentinos protagonizaron ayer una histórica convivencia con los británicos, en ocasión de una semifinal de Copa Davis y Glasgow fue un impensado escenario donde flamearon juntas las banderas de dos países que hace 34 años protagonizaron la Guerra de Malvinas y se despreciaron durante décadas.
Los hinchas "albicelestes", no más de un centenar y lógicamente amplia minoría en el imponente estadio Emirates Arena, se juntaron temprano en la avenida London Road, frente al estadio, y primero enviaron un par de emisarios para que vayan colgando las banderas, y luego ingresaron todos juntos para ubicarse en su sector.
El primer gesto amable que recibieron fue que ningún escocés de los 8.000 que había en el estadio se les ocurrió tocarles las banderas, y el segundo fue cuando la voz del estadio los saludó en perfecto castellano y les deseó un gran fin de semana en la ciudad, con una cordialidad inusual.
En el inicio de la jornada, con el plato principal de entrada, los argentinos bramaron con "y pegue Delpo pegue" y del otro lado encontraron la inmediata respuesta de los británicos con un rítmico "Let's go Andy, let's go", aunque siempre respetándose y más allá de la trascendencia del partido.
En el estadio no faltaron las banderas que acompañan siempre al equipo "albiceleste" en la Davis y que estuvieron este año en la fría Gdansk y en la calurosa Pesaro, prolijamente dispuestas en la platea lateral, ubicada detrás del banco de suplentes argentino, a escasos cuatro metros del capitán Daniel Orsanic.
Así se distinguieron las de Lobos, San Genaro, San Guillermo, Bariloche, una con los colores de Boca Juniors, otra de dimensiones importantes que rezaba "Hinchada Argentina de Copa Davis, yo te sigo a todas partes a donde vas" con la firma de sus dueños, todos de la zona sur del Gran Buenos Aires: Adrogué, Burzaco y Banfield.
No podía faltar la bandera oficial del equipo argentino con la inscripción "Un Equipo, Un País, Un Sueño", que se expuso por primera vez ante Brasil en el verano de 2015 en el predio de Tecnópolis y desde entonces acompañó en las cinco series restantes, frente a Serbia, Bélgica, Polonia, Italia y ahora Gran Bretaña.
La cordialidad se mantuvo en el ingreso de los equipos, durante la entonación de los himnos de ambos países y cuando saltó a la cancha el tandilense Del Potro para enfrentar al ídolo local Murray.
Es que el Del Potro entró con el tema "Que placer verte otra vez", de Ciro, una canción especialmente pedida por el tandilense que significa mucho para él, después de todo lo que le costó volver a estar en una cancha de tenis, luego de haber superado tres operaciones en la muñeca izquierda y otra en la derecha.
El partido, de altísimo nivel técnico, permitió disfrutarlo a unos y a otros, con los británicos extasiados con cada devolución y sutileza de Murray, y los argentinos con la potencia y coraje de La Torre de Tandil.
Los británicos festejaron cada acierto de Murray y los argentinos las bolas que dejaban sin reacción al británico y se estrellaban con una potencia descomunal sobre los carteles del fondo, incluído uno que hacía publicidad de una de las principales casas de apuestas, que curiosamente es sponsor de la ITF, que persigue y castiga a los tenistas que se enredan en el tema.
A diferencia de los sucedido hace dos meses en los Juegos de Río, donde fue imposible ver junto a argentinos y brasileños, en ese caso por una rivalidad deportiva, acá en Glasgow convivieron ambas hinchadas sin un solo disturbio, en una primera jornada que comenzó con alto voltaje, con las mejores raquetas de cada país en un 'duelo' de primer nivel mundial.

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