Barack Obama se reúne hoy con Raúl Castro en su histórica visita a Cuba

El mandatario estadounidense se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos en 88 años en pisar suelo cubano. Antes de él sólo el republicano Calvin Coolidge había visitado la isla caribeña en 1928.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó ayer a La Habana para iniciar una histórica visita oficial a Cuba que se extenderá hasta el martes, cuando seguirá viaje hacia la Argentina.
El avión presidencial Air Force One aterrizó en el aeropuerto José Martí a las 16:20 (las 17:20 en la Argentina) y 14 minutos después el mandatario se asomó a la puerta de la nave junto a su esposa, Michelle.
Como es usual, al pie de la escalera fueron recibidos por el canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien obsequió sendos ramos de flores blancas a Michelle, rojas a Robinson y lilas a las hijas del jefe de la Casa Blanca.
Tras los saludos, que incluyeron a otros funcionarios cubanos y norteamericanos que aguardaban en la pista a Obama, sus familiares y los miembros de su comitiva, los visitantes subieron a varias limusinas negras y ómnibus blancos y azules, y se dirigieron hacia el centro de La Habana.
El presidente estadounidense llegó a Cuba al frente de una amplia delegación de funcionarios de su gabinete, miembros del Congreso y empresarios.
Hoy se reunirá con su colega local, Raúl Castro, y luego ambos ofrecerán declaraciones a la prensa.
Asimismo, mañana Obama pronunciará un discurso en el teatro Alicia Alonso ante una amplia representación de la sociedad civil cubana, informó la cancillería local.
La de Obama es la primera visita oficial de un presidente estadounidense en 88 años, después de que Calvin Coolidge asistiera en La Habana a la Sexta Conferencia Anual Internacional de Estados Americanos, en enero de 1928.
Más de medio siglo después de que Washington rompiera los nexos con la isla, Castro y Obama anunciaron el 17 de diciembre de 2014 la decisión de restablecer las relaciones bilaterales.
Luego, ambos sostuvieron encuentros oficiales durante la VII Cumbre de las Américas en Panamá, y en la sede de Naciones Unidas, en abril y setiembre de 2015, respectivamente.

REANUDAR RELACIONES

Las dos naciones reanudaron sus relaciones diplomáticas el 20 de julio de 2015 y convirtieron en embajadas las secciones de intereses que funcionaban en las respectivas capitales.
Las autoridades cubanas consideran el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Washington contra Cuba desde hace más de medio siglo, como principal obstáculo hacia la normalización de los vínculos bilaterales. Exigen además la devolución del territorio que ocupa ilegalmente la Base Naval norteamericana en la bahía de Guantánamo, así como el cese de las transmisiones ilegales a la mayor de las Antillas.
En la tarde de ayer, Obama participó en el Foro de Negocios Cuba-EE.UU. con líderes empresariales de ambos países, y en la noche asistía a una cena de Estado en el Palacio de la Revolución. El martes dará un discurso en el Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso", y antes de partir a Buenos Aires para continuar su gira latinoamericana, asistirá un juego de exhibición entre una selección del equipo nacional de béisbol y el Tampa Bay Rays.
"Qué bolá, Cuba?", el popular saludo informal cubano fue usado por Obama en un tuit puesto apenas su avión Air Force One tocó tierra este domingo en La Habana. "Apenas aterrizo, quiero encontrar y escuchar de primera mano al pueblo cubano", escribió el mandatario.
Las expectativas en torno a la visita de tres días de Obama en La Habana son enormes. El líder estadounidense viaja como punto final del giro que le dio a la relación con Cuba en los años finales de su presidencia, el cambio más profundo en las turbulentas relaciones entre ambos países en el último medio siglo.
Obama se reunirá con una decena de opositores. Al encuentro en la embajada de Estados Unidos deben acudir entre otros la conocida bloguera y periodista Yoani Sánchez y el activista de derechos humanos Elizardo Sánchez, entre otros. Obama había señalado en varias ocasiones que vería a opositores si viajaba a La Habana.
Al final de su visita el presidente estadounidense asistirá a un partido de béisbol entre los Tampa Bay Rays de Florida y la selección nacional cubana, el segundo juego de ese tipo después de uno que disputaron los Orioles de Baltimore en 1999. El béisbol levanta pasiones a las dos orillas del Estrecho de Florida.

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