Bares secretos en Buenos Aires

Una fachada gris, casi sin ventanas, que no dice mucho ni te invita a ingresar al restaurant, es como Nicky se presenta en una de las veredas porteñas a la vuelta de plaza armenia, en el barrio de Palermo.

Muchos lo eligen por su propuesta gastronómica, destacada como uno de los mejores sushis de la capital argentina, dispuesta en un puñado de mesas de mármol alrededor del sushiman, en un entorno de luz muy tenue decorado con azulejos como si se tratase de una antigua cocina neoyorquina, pero con más onda. Varios son los que han disfrutado de una buena cena (luego de reservar con bastante anticipación). Pero son pocos los que han conocido la trastienda de este pequeño restaurant, y traspasaron la puerta del fondo hacia el mundo mágico de The Harrison.
Es que el Nicky Harrison es uno de los más importantes "speakeasy" de Buenos Aires. Una idea que surgió hace un par de años y hoy ya cuenta con distintas ofertas en la ciudad. Se trata de bares que se muestran discretamente en los medios y redes sociales, y a los cuales cuesta un poco ingresar, ya sea porque solicitan contraseña, están escondidos o directamente necesitás membresía. Este es el caso de The Harrison, del cual solo pueden disfrutar sus miembros, o los que conozcan el secreto luego de sentarse a cenar sushi en la parte de adelante: al pagar la cuenta, deben solicitar conocer la caba de vinos. Esa es la clave para que una de las anfitrionas guíe a los comensales hacia una compuerta -literalmente, como las de un submarino- ubicada en un armario secreto, que luego de atravesar un pasillo angosto te habilita a ingresar a un bar ambientado al mejor estilo de los años 20 de New York, en el que suena jazz de fondo y se sirven los más extravagantes cócteles de la época (foto).
El término "speakeasy" está basado en los bares clandestinos que proliferaron en estados unidos durante la época de la prohibición. El concepto tiene en cuenta el estilo de la decoración, la música y las historias sobre gangsters que fabricaban licor ilegal para disfrute de los privilegiados que conocían como llegar a ellos. El secretismo es parte de su impronta, pero la excelente cocktelería es tal vez su factor común más reconocido. En efecto, otro de los ejemplos es Frank's, el bar que ganó varias veces como la mejor barra de Sudamérica, y es uno de los speakeasy más tradicionales de Buenos Aires. Al principio muy frecuentado por personalidades y famosos que aprovechaban el ambiente discreto de su público, para ingresar hoy a Frank's hay que estar atento a las pistas que difunden en sus redes durante la semana. Si se logra descifrar el resultado de esos acertijos, tendrás la contraseña que te solicitan dos elegantes hombres de seguridad parados frente a un sobrio portón negro sobre la calle Arévalo, que lo único que ostenta es una vieja cabina telefónica al fondo de un hall oscuro. De acertar la clave, una pared falsa de la cabina se correrá para dar paso a uno de los bares mejor ambientados de la ciudad. Un circo muy divertido que completa la anécdota de una salida muy especial, o por lo menos distinta.
Un poco menos secreto, sucede lo mismo cuando algún despistado encuentra una florería abierta a las 2 am en el coqueto barrio de retiro. En este caso, para ingresar a la florería del atlántico, el interesado deberá pasar la gran puerta de una de sus cámaras frigoríficas y bajar por una escalera muy discreta que te lleva al bar. Sí, igual también podes comprar un ramo de flores en el frente del local.
Es difícil encontrar fotos o publicaciones en las redes sociales porque varios de estos "speakeasy" no permiten utilizar celulares en su interior, pero en internet se pueden ver artículos sobre cómo llegar a ellos. "Please, don't tell" indican al ingresar a estos bares estilo yankee. Así que podemos considerarlo nuestro secreto.

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