Bauza no logra encontrar la fórmula para que Argentina mejore y gane

Está en el foco de la tormenta de un equipo que no encuentra su rumbo y funcionamiento y al que no le puede todavía poner su sello. La Selección perdió con Paraguay 1-0 y en noviembre deberá visitar al líder Brasil y luego recibir a Colombia, donde espera contar con Lionel Messi.

Edgardo Bauza, entrenador del seleccionado argentino, más allá de haber asumido el 5 de agosto de este año, hace apenas 67 días, está en el foco de la tormenta de un equipo que no encuentra su rumbo y funcionamiento y al que no le puede todavía poner su sello.
Bautizado por la "cátedra" futbolera como técnico defensivo y que con esas herramientas consiguió dos Copas Libertadores, con La Liga Universitaria de Quito y San Lorenzo, en el equipo "albiceleste" de Lionel Messi y compañía se está tratando de sacar de encima esa marca "osada" para los puristas del "tiki-tiki".
Pero hasta ahora y teniendo en cuenta como excusa que el mejor jugador del mundo estuvo en uno solo de los cuatro partidos que dirigió, ni los resultados ni el nivel de juego lo están ayudando al "Patón" para salir de una crisis que algunos jugadores del plantel sostienen que es futbolística y otros anímica.
La fría estadística dice que de cuatro jugados, ganó uno solo ante Uruguay 1-0 con Messi, y con la ausencia del "10" empató ante el tímido Venezuela 2-2 en Caracas y por el mismo resultado con el Perú del "Tigre" Ricardo Gareca, que pelea por salir de los últimos lugares. Anteanoche fue derrota como local en el Mario Kempes de Córdoba frente a Paraguay por 1-0.
Esta vez, los malos resultados son reflejo del juego y eso, más allá de lo exitista que es el fútbol por estas latitudes, preocupa y mucho.
En un laberinto y por ahora sin encontrar la salida, Bauza trata de justificar sus pasos fallidos buscando con sus palabras llegar al plantel: "Confío a muerte en estos jugadores, el dolor que hay en el vestuario me sirve para seguir arreglando cosas".
Justamente, esos mismos jugadores que él, en la conferencia de prensa antes del encuentro con Paraguay comentó que "dejan la vida y aman esta camiseta", se fueron silbados después de mucho tiempo de un campo argentino y dejaron en el ambiente la idea que esta vez puede haber un antes y después en la relación con la gente.
Y que la queja hacia algunos jugadores que muchas veces se dice en la frialdad de las redes sociales o en el café de la esquina, esta vez fue abierta y dura en la templada noche cordobesa.
De todas maneras, como para justificar la mala actuación, el técnico habló de los méritos para llegar a la igualdad: "En el primer tiempo no tuvimos dinámica y no encontramos la pelota. Pero en el segundo creamos un montón de jugadas de gol y merecimos por lo menos el empate".
Cerca suyo, Javier Mascherano, "el referente" de la Selección junto a Lionel Messi, opinó lo contrario: "No jugamos bien y perdimos bien, ellos fueron superiores, no merecimos ni empatar ni ganar". Una opinión bastante distinta a la del entrenador... ¿será solo un punto de vista de un partido o una mirada más realista de un equipo que no encuentra su línea de juego?
"No esperemos que con la vuelta de Messi se arregle todo", también afirmó "el 14", capitán de Argentina anteanoche, para aquellos que sueñan que solamente con la vuelta del "Mesías" se puede volver a los triunfos soñados.
"Toda mi vida tuve que remar y ahora lo seguiré haciendo", expresó Bauza, para volver a darse fuerza y abrir la esperanza que hay salida.
Pero claro, para encontrar el resquicio del pasillo que le sirva de salida para el laberinto futbolístico en el que se encuentra, tendrá que pensar seriamente los pasos que hizo hasta ahora y principalmente los que va a dar.
En su consciencia tendrá que debatir si eso de seguir confiando en estos jugadores es para la prensa o la gente o si realmente lo que él piensa.
Y para eso tendrá que ser fiel a su estilo de juego y más allá de las críticas reimplantar ciertos esquemas y saber qué idea de juego se quiere. Y saber que más allá de los esquemas, la hora de los nombres nuevos puede tener su comienzo, pero que también hay que establecer si se juega con un volante central de marca y otro de creación (Mascherano- Ever Banega) o dos de marca (Mascherano- Lucas Biglia o Matías Kranevitter).
Si a Messi se lo va a dejar de media punta como contra Uruguay con un solo punta (esa vez Lucas Pratto) o se lo va a tirar por derecha con Angel Di María por izquierda y Sergio Agüero o Paulo Dybala por el centro con Gonzalo Higuaín como único delantero.
Sí llegará la hora de que algunos "intocables" vayan al banco o tengan descanso y que, por ejemplo, Lucas Alario, quien espera una oportunidad, sea tenido en cuenta desde el principio.
Bauza sigue en el centro del laberinto pero él sabe que si llegó al puesto de privilegio de ser seleccionador de Argentina fue por capacidad pero también por personalidad y carácter.
Quizá llegó el momento del cambio de paso y de girar para la salida adecuada, por lo menos, la que el "Patón" siente más allá de lo que digan la crítica y el hincha argentino.
Para terminar el año faltan el Brasil de Neymar, en Belo Horizonte, y la Colombia de José Pekerman en San Juan, nada más ni nada menos. Difícil, pero imposible para nada.
Ahí se verá si Bauza sigue confiando en estos jugadores que para él "dejan el alma y aman esta camiseta" o busca variantes más cercanas a su perfil de juego.
En esa decisión sabrá si la salida del laberinto donde está metido tiene que ver en ser auténtico con sus ideas o seguir engañándose a sí mismo y repetir viejos errores de quienes fueron sus antecesores.

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