Bebés, personas con discapacidad y abuelos sufren con la pirotécnia

Además de las mascotas, que se esconden bajo los muebles o se pierden con alboroto que generan los fuegos pirotécnicos, los bebés, adultos mayores y personas con discapacidad pueden sufrir con los estallidos de más de 100 decibeles.

Los más de 100 decibeles (dB) que puede alcanzar la explosión de un petardo, no sólo pueden causar lesiones en la vista o la audición (el oído humano resiste hasta 90 dB sin daños). Hay grupos vulnerables que sufren con los estruendos mientras otros festejan: bebes, adultos mayores, personas con discapacidad y mascotas. Para los chicos con trastornos del espectro autista (TEA), por ejemplo, las explosiones son "una tortura", de acuerdo con padres y entidades que se suman a pasar estas fiestas con pirotecnia cero.

A través de un comunicado, desde el Instituto San Martín de Porres afirman que los estruendo de los petardos son "lo más parecido a una catástrofe" para las personas con autismo. "Cuando se aproximan las fiestas de fin de año -indicó el psicólogo Claudio Hunter Watts, coordinador terapéutico del instituto-, en las redes sociales proliferan las campañas sobre lo que sufren perros y otras mascotas por los petardos y los fuegos artificiales, lo que es muy loable, pero también es necesario difundir que para las personas con TEA la pirotecnia es una verdadera tortura."

La sensibilidad auditiva de esta población vulnerable potencia aún más las explosiones. "Les generan crisis de llanto, berrinches, actitudes agresivas y hasta llegan a lesionarse -precisó el especialista-. Tienen la necesidad de un orden y una regularidad y todo aquello que altere su ambiente provoca que se incremente su nivel de cortisol en sangre, se pongan muy tensos, generando conductas estereotipadas, repetitivas y agresivas".

La madre de un chico con autismo contó cómo, por lo menos 15 minutos antes de la medianoche del 24 y el 31 de diciembre, tiene que encerrarse en una habitación con su hijo. "Ahí termina el festejo. No pueden abrir los regalos como el resto de la familia -recordó De la Torre que contó la mujer-. Evidentemente, hay derechos que pesan más que divertirse solamente. Es aprender a ponerse en el lugar del otro."

Ezequiel Laborde, otorrinolaringólogo del Hospital Británico y asesor de los centros auditivos Gaes, explicó en un comunicado que el ruido que produce la pirotecnia puede llegar hasta duplicar lo que el oído puede soportar sin daños. A los grupos vulnerables sumó a las personas con una cirugía de oído.

En tanto, el emergentólogo Silvio Aguilera, director de la empresa de emergencias Vittal, aconsejó: "La pirotecnia debe ser manejada únicamente por los adultos con protección ocular y ropa no inflamable. Y, sobre todo, lejos de los chicos y nunca apuntar hacia donde se encuentran otras personas, animales u hogares".

Pánico y conductas no habituales, como escapar o saltar para atravesar ventanas o cercos, pueden ser los problemas que atraviesan las mascotas a la hora de los fuegos pirotécnicos, y esto aumenta el riesgo de que se lastimen, además de que se desorienten y se pierdan. Después de cada festejo de Navidad y Año Nuevo crece el número de mascotas perdidas. Si la mascota tiene que quedar en casa sola, insisten en "no dejarla atada" para evitar el ahorque.

En Tandil, para evitar un nuevo enfrentamiento con los promotores de la campaña Pirotecnia Cero (www.pirotecniacero.org), las autoridades locales usarán por primera vez fuegos artificiales de baja potencia sonora para el espectáculo Tandil Brilla del 1° de enero próximo en el Parque Independencia.

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