Bebés y niños

Dado que los niños suelen ser más vulnerables que los adultos a problemas de salud, antes de emprender un viaje es importante adoptar algunas precauciones:

Garantizar que tengan las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación completas y al día. Asimismo, el destino puede requerir otro tipo de vacunas, por lo que es imprescindible realizar una consulta con el pediatra al menos un mes antes de emprender el viaje.
Viajar con seguro de salud y averiguar cómo y dónde obtener atención médica en el lugar de destino.
Llevar la medicación habitual prescripta por el médico, acompañada de sus respectivas recetas.
Las enfermedades gastrointestinales suelen ser más graves en lactantes y niños pequeños, ya que son más vulnerables a la deshidratación. Para prevenirlas, es importante garantizar que consuman agua segura y alimentos bien cocidos. Si el niño es amamantado por su madre, lo ideal es mantener la lactancia durante el viaje ya que es la mejor forma de asegurar alimentación adecuada y libre de contaminación.
Si el lugar de destino es tropical o se viaja en verano, se deben tomar precauciones para evitar los efectos de la exposición solar tales como deshidratación, golpe de calor y quemaduras.

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