Brasil: la ultraderecha invadió el Congreso a los golpes y pidió la intervención militar

"Venimos a cerrar el Congreso Nacional y sólo saldremos si el Ejército negocia", dijo un empresario de la construcción civil que lidera la protesta, identificado como Jeferson Vieira Lima, según reportó Agencia Estado.

Unos 80 manifestantes de ultraderecha que pidieron la intervención militar en el gobierno de Brasil invadieron ayer, a golpes contra agentes legislativos, el recinto de la Cámara de Diputados, en Brasilia, para reclamar el cierre del Congreso, de acuerdo a las imágenes exhibidas por el canal oficial de la cámara baja brasileña.
Los manifestantes se congregaron mediante un grupo de Whatsapp aprovechando una reunión de comisión abierta al público sobre un proyecto presentado para ampliar las penas por corrupción en el país.
De los 400 que estaban en los pasillos del Congreso, unos 80 rompieron vidrios y pelearon con la policía legislativa para ingresar al recinto cantando "Viva Sergio Moro" (el juez del escándalo de Petrobras), "Nuestra bandera jamás será roja" y "Queremos un general en el comando del país".
Decenas de manifestantes subieron a la mesa principal de la Cámara baja, que no estaba realizando ninguna sesión y apenas había un puñado de diputados, entre ellos el vicepresidente del cuerpo, Waldir Maranhao.
"Venimos a cerrar el Congreso Nacional y sólo saldremos si el Ejército negocia", dijo un empresario de la construcción civil que lidera la protesta, identificado como Jeferson Vieira Lima, según reportó Agencia Estado.
La TV Cámara, el medio oficial de la cámara baja, dejó de transmitir los acontecimientos.
"Está es la semilla del fascismo", dijo el diputado Chico Alencar, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL).
La protesta surgió en medio del debate sobre las medidas contra la corrupción presentadas por los fiscales de la operación Lava Jato que se trata en comisión.
"No podemos permitir que el parlamento sea víctima de la violencia", dijo el derechista Marcos Rogerio, de Demócratas.
A última hora de ayer, la policía brasileña desocupó luego de tres horas y en forma pacífica el recinto de la Cámara de Diputados, en Brasilia, que había sido invadido en forma violenta por los manifestantes que fueron detenidos y llevados a una comisaría, informaron las autoridades.
Por otro lado, el presidente brasileño, Michel Temer, ordenó el envío de tropas federales a Río de Janeiro ante la virtual insubordinación de la policía carioca que la semana pasada invadió la Asamblea Legislativa.
Efectivos federales comenzaron a ocupar puntos del centro carioca para garantizar el orden público ante la amenaza de nuevos actos de protesta por parte de policías que se oponen, igual que otros empleados públicos, al plan de ajuste.
El gobernador de Río de Janeiro, Fernando Pezao, reconoció que el estado se tornó "prácticamente ingobernable" y sugirió a Temer que ordene la intervención federal.
Pezao dijo carecer de "los medios e instrumentos necesarios para garantizar la preservación de la seguridad pública, y la integridad de las personas y del patrimonio".
Los miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad permanecerán en Río por lo menos durante 15 días, mientras se debata en la Asamblea Legislativa, el paquete de medidas económicas de emergencia, informó hoy el sitio de noticias UOL.
Sindicatos de policías, profesores, médicos y otras empleados del estado convocaron a una concentración frente a la Asamblea que fue rodeada por un fuerte cordón de seguridad.

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