Brian Romero: "es hermoso esto que me toca vivir"

El arquero surgido en las divisiones formativas de Petroquímica de Comodoro Rivadavia vivió seis meses en la pensión de la "Gloria", y busca afirmarse en la Reserva. "Los convenció la altura y la seguridad al salir del arco", confirmó el joven jugador que comenzó jugando al básquet cuando era chico y no quería saber nada con el fútbol.

El destino de Brian Romero parecía ser el básquetbol, pero la mudanza del barrio Ceferino a Standard, en la zona norte de Comodoro Rivadavia cambió los planes por completo del hoy arquero de Reserva en Instituto de Córdoba. Su madre lo incentivó para que siga algún deporte, y fue a Petroquímica para satisfacer a su mamá Laura, más que por propia convicción y jugaba de defensor izquierdo hasta que un día faltó el arquero, y se postuló en el equipo que dirigía Daniel Gueicha.
"Yo quería jugar", dice con una amplia sonrisa en el campo de juego "verdolaga". Hasta mayo pasado defendió el arco de Petroquímica con 17 años, y hasta jugó el torneo Federal C, pero su instinto lo llevó a probar suerte a Córdoba y superó la prueba para estar actualmente en Instituto, que afronta la Primera B Nacional.
"Fui con la idea de probarme en cuatro clubes de Córdoba. La intención era probarme en Instituto, Belgrano, Talleres y Racing. Fui primero a Instituto y a las dos semanas me confirmaron que quedaba", recordó Brian sentado en el banco de suplentes, en una charla con El Patagónico.
El metro noventa tal vez le hubiera sido útil para jugar al básquet, pero de a poco le encontró el gusto a los revolcones y encontró su lugar en el mundo bajo los tres palos "verdolagas".
La intención de Brian fue dar un paso más. Intentar, jugársela y ver qué se siente ir a probarse a un club de las sierras cordobesas siendo de Comodoro Rivadavia, y sin mucho respaldo detrás, que el de su familia y un grupo de amigos. "Tengo un compañero de acá (Brian Vega) que está jugando en Racing de Córdoba y me dio la idea de ir a probarme. También hubo gente que luego del último Federal C que jugué con Petroquímica me alentó para que viaje. Lo hablé con mis papás, y ellos me ayudaron para que pueda cumplir esa prueba", afirmó convencido de sus raíces.
En el bolso llevaba la ilusión, los guantes, los botines y su ropa. Era más lo que dejaba en Comodoro que lo que tenía en Córdoba, pero apostó y mal no le fue. Rápidamente convenció al cuerpo técnico que lo vio atajar. "La primera prueba fue normal. Hicimos futbol y ellos me observaron. Al tiempo, cuando ya hablé con el cuerpo técnico y el entrenador de arqueros me dijeron que a ellos los convenció la salida que tengo y la altura. Eso fue fundamental", recuerda.
Los inicios no fueron fáciles en Córdoba, pero de a poco y con esfuerzo logró el primer objetivo. "Empecé a jugar en Reserva. Comencé como suplente y mi primer partido fue contra Banfield de Córdoba. Lo ganamos 2-1 y me tocó entrar en el segundo tiempo. Me fueron dando confianza de a poco. Me fue bien, y eso me ayudó en lo personal", ratificó.
De entrar en el segundo tiempo logró convencer al DT para que comience desde el pitazo inicial, y nunca más volvió al banco de suplentes. "Me fui ganando mi lugar de a poco, con confianza, hasta que los últimos meses terminé jugando de titular. Fue algo muy lindo para mí lograr eso, y me acordé de lo que me dijo mi viejo en el aeropuerto cuando me fui. 'Que salga a comerme a los jugadores', y eso me ponía muy contento. Me acordaba de mis amigos, y de la gente que me acompañó a la distancia", afirmó Romero.

ADAPTACION Y PROXIMO OBJETIVO

Con 17 años, y alejado de su familia no fue sencillo el día a día para Brian Romero en Córdoba. Con el afecto de los primos durante los primeros meses fue suficiente para mudarse a la pensión de Instituto y pensar en cumplir el sueño. "La adaptación no fue sencilla. Los primeros días estuve en lo de mis primos allá en Córdoba hasta que se hiciera lugar en la pensión del club. Hay compañeros de Colombia, México, de todos lados. Se extrañaba la familia al comienzo, pero lo más feo ya pasó. Estoy bien y con los objetivos claros. Este año terminó los estudios, y mi máximo objetivo pueda entrenar con la Primera división y firmar contrato allá".
En seis meses, su balance es positivo y va por más en 2016. "Creo que cumplí las expectativas y para mí entrenar con Primera ya es tremendo. La intención es poder seguir en ese camino, cumpliendo en los entrenamiento y en cada partido para que el cuerpo técnico me tenga en cuenta", sentenció.
Por último, no se olvida de agradecer a sus afectos en la capital petrolera y sus amigos. "Agradecerle a mi familia, a mis amigos, a mi novia y a la gente del club que me ayudó para dar un paso más en mi carrera. Era lindo jugar acá, pero más lindo era dar el salto y subir un escalón. Estoy feliz por eso. Es hermoso esto que me toca vivir", y deja un párrafo para los chicos que están en Comodoro no dejen de intentar cumplir sus metas.
"A los chicos les digo que nunca dejen de soñar porque es hermoso esto que me toca vivir a mí. En Córdoba hablaba con Brian sobre la chance de que chicos de Comodoro vayan a probarse. Yo fui con toda la ilusión, y quedé.
Brian Romero se saca la campera, se pone los guantes y posa para la producción de fotos. Se toma todo el tiempo necesario y agradece. Un Romero más, surgido en Comodoro, que quiere escribir su propia historia bajo los tres palos.

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