Cada vez más comodorenses eligen la cremación

En la actualidad, en Comodoro Rivadavia el 25 por ciento de los servicios de sepelios terminan con una cremación, un proceso que cada vez eligen más personas, en muchos casos previo a la muerte y en otros por decisión de familiares directos; algunos incluso ya sepultados.

En el medio de la nada misma, alejado del mundanal ruido de la ciudad, y en donde el silencio es casi tan absoluto como la desolación, se encuentra el crematorio de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL). El mismo funciona en el Parque Industrial desde 2007 y cada día es más elegido como una opción tras la muerte, en una decisión que puede ser difícil pero que es parte del proceso de la vida.
Los datos duros indican que cuando abrió sus puertas a mediados de ese año, solo se realizaban dos cremaciones por mes. Sin embargo, a casi 9 años de su inauguración el número ascendió gradualmente hasta promediar los 25 servicios mensuales, superando los 30 en algunas ocasiones, lo que representa el 25% de los servicios fúnebres que se realizan en la ciudad, que también comprende a los fallecidos de Rada Tilly.
Los hermanos Eliacer (50) y Miguel (45) Hernández son los encargados de este servicio, donde trabajan junto a un tercer integrante. La tarea no es sencilla, pero la deben afrontar día a día sabiendo que cuando lleguen a sus casas para terminar la jornada con sus familias no habrá anécdotas para compartir.
Es que el silencio de la muerte se guarda en el interior de ese edificio que visitó un equipo de El Patagónico. Allí, con la sapiencia de la cotidianeidad, Eliacer y Miguel contaron cómo es trabajar en esta labor, muy diferente a la que se presta en las salas velatorias que la misma SCPL tiene en la ciudad, luego del cierre de todas las salas privadas.
"No es nada grato; uno sale de acá y no habla del trabajo. Nos han tocado algunos casos duros, principalmente de niños”, cuenta Eliacer, quien comenzó a trabajar hace 25 años en el servicio de sepelios.
“Nosotros lo hablamos entre nosotros”, agrega Miguel, quien asegura que en algunas oportunidades han recibido ayuda psicológica para poder asimilar tanta cercanía con la muerte. De todos modos advierte: "es un laburo más; en la casa lo único que te preguntan es cómo te fue en el trabajo. Decís 'bien' y a otra cosa".

UNA OPCION QUE CRECE
Según cuenta Eliacer, hoy solo se pueden hacer dos cremaciones por día, ya que cada proceso demanda tres horas aproximadamente y hay un solo horno. Y la demanda es alta, tanto que algunos cuerpos tienen que esperar para ser cremados, principalmente los fines de semana cuando está cerrado el crematorio.
El proceso es más complejo de lo que se cree: el cuerpo ingresa junto al cajón, sin los herrajes que se quitan para evitar que se derritan por la temperatura del horno que alcanza los 800° grados centígrados, y luego debe ser vigilado y controlado por los operarios que deben ver que todo se desintegre hasta ser cenizas.
Mientras, los familiares esperan en una sala donde reina la intimidad y el silencio, aunque algunos eligen irse y volver cuando concluye el proceso, tiempo que varía dependiendo de cada cuerpo.
Una vez que el trabajo está terminado, las cenizas se colocan dentro de una pequeña vasija que varía según la edad: si es adulto o bebé, aunque duela, y así los familiares pueden llevarse a su familiar reducido a menos de 3 kilos.

LUGAR COMUN, LA MUERTE
Lo cierto es que no solo a los recién fallecidos se les suelen elegir este proceso, que puede decidirse en vida ("invirtiendo en su propia muerte"), o que luego pueden elegir los familiares directos, ya que incluso aquellas personas que fueron sepultadas en el cementerio luego suelen ser cremadas, en una opción que cada vez es más elegida al momento de que el difunto se queda sin familiares cercanos en vida.
Más allá de esto, en todos los casos se deben cumplir ciertos requisitos que permitirán evitar complicaciones legales e inconvenientes previos a la cremación, tal como ha sucedido en más de una oportunidad. Así lo explicó Juan Rivera, jefe del Departamento de Sepelios. "En cualquiera de los casos, tienen que presentarse testigos; si la persona elige este servicio aún en vida, o si lo deciden los familiares luego de su muerte", resumió.
"En este caso deben ser los familiares directos, esposa o hijos, con dos testigos. Se coordina el horario de cremación y se puede financiar hasta en seis cuotas o con tarjeta de crédito porque no forma parte del servicio de sepelios que se brinda al socio”, agregó, confirmando que el valor actual es de $14.000.
"La verdad tenemos de todo, desde cremaciones voluntarias que las dejan pagadas, hasta por decisión de familiar. Cuando recién se implementó, había una cuestión cultural y religiosa y la gente no quería cremar. Estaban acostumbrados a ver a su familiar en el cementerio, pero ahora la gente se va abriendo a esta nueva modalidad y lo va haciendo más cotidiano y más normal", explicó Rivera sobre este servicio que funciona allí en el medio de la nada misma, aunque advierte: “después de esto no queda nada, es un paso que vos das y es definitivo. No es como ponerlo en nicho o tierra y que algún día lo podes levantar”.

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