Caída del precio del crudo y la liquidez mundial impulsan el endeudamiento

Esta evolución puede apreciarse remontándose al año 2008 cuando los precios internacionales habían descendido a los mismos valores que se registran actualmente en el mercado del crudo.

La caída de los precios del petróleo y la enorme expansión de liquidez en los países centrales están impulsando un fuerte crecimiento de la emisión de deuda de los países emergentes, con epicentro en algunos de los productores de petróleo que necesitan financiar los déficits fiscales.
Los casos más relevantes son los de Venezuela, Rusia, Arabia Saudita y Qatar, además de otros países latinoamericanos y de África cuyas tasas de interés ofrecidas multiplican más de diez veces los valores de referencia de los bancos centrales de Estados Unidos y Europa.
Venezuela, por ejemplo, agobiado por las dificultades de pago de su deuda, constituye el ejemplo más claro del papel que juega el derrumbe de los precios del crudo en una nación casi mono-productora de petróleo.
En este sentido, la aguda crisis económica que golpea a este país desde hace más de tres años hunde sus raíces en el proceso de hundimiento del petróleo desde 2014 hasta el presente.
Esta evolución puede apreciarse remontándose al año 2008 cuando los precios internacionales habían descendido a los mismos valores que se registran actualmente en el mercado del crudo.
En diciembre de aquel año, el primero de la gran crisis financiera que golpeó primero a Estados Unidos y se extendió por todo el planeta como un barril de pólvora, el Brent llegó a cotizar a un mínimo de 45,59 dólares el barril, para comenzar desde ahí un período de ascenso en el que tocó un máximo de 120 dólares el barril en enero de 2011.
Desde entonces, el barril comenzó a oscilar con tendencia bajista entre los 80 y los 100 dólares, para iniciar otra larga caída desde mediados de 2014 y tocar un mínimo de 27,76 dólares en enero de 2016.
Si bien subió a un máximo de 80 dólares al despuntar 2017, las pérdidas se fueron acrecentando hasta descender a unos 44 dólares el barril en la actualidad.

INEDITA DEUDA

En este contexto se explica el inédito desarrollo que tiene lugar en Arabia Saudita, el gran país petrolero de Medio Oriente, que viene acudiendo cada vez más a los mercados de deuda para afrontar un rojo fiscal que crece a ritmo sideral debido a lo que ocurre con los precios del crudo.
Recientemente, en abril pasado, los saudíes lanzaron los títulos denominados Islamic Notes, a plazos de 5 y 10 años, por los que recaudaron 9.000 millones de dólares, a una tasa de rendimiento del 2,4%
Además, el reino saudita ha debido recurrir a una venta parcial de Saudi Aramco, la estatal y mayor compañía petrolera y gasífera del planeta, una medida de carácter extraordinario, aguijoneada por un déficit presupuestario que alcanzará alrededor del 7,6% del PBI de este año, según diversas fuentes de análisis locales e internacionales.
El crecimiento de la deuda pública explotó entre 2015 y 2016. Este último año representó el 12,3% del Producto, en tanto que su aumento entre 2014 y 2016 fue del 619%.
Otro país en dificultades de financiación por su dependencia de las exportaciones de petróleo es Rusia, que el pasado 20 de junio emitió títulos por 1.000 millones de dólares, a un plazo de 10 años y a una tasa de interés del 4,25%, y otra serie por 2.000 millones de euros, a 30 años y a una tasa del 5,25%.
Rusia espera colocar otros 4.000 millones de dólares en títulos soberanos hacia fines de años, para reemplazar deuda existente.

BONO A 100 AÑOS

Pero esta ansiedad por colocar deuda en los mercados internacionales excede a los productores petroleros y a Argentina, que la semana pasada incrementó en 2.750 millones de dólares en un bono a 100 años el monto de sus emisiones del último año y medio.
Además de los problemas fiscales que crea la caída del comercio internacional de gran parte de naciones de todo el planeta, la otra cara de la moneda del proceso en desarrollo es la brutal liquidez que se ha creado a través de las políticas de "flexibilización cuantitativa" iniciada por el banco central de Japón, seguida por la Reserva Federal de Estados Unidos y adoptada, finalmente, por el Banco Central Europeo (BCE).
El recorrido de esta fase caracterizada, como en todas las coyunturas de exceso de liquidez, por la falta de análisis detallados de la situación de las economías que demandan fondos, dependerá de lo que hagan los grandes bancos centrales del mundo: mantener la flexilibilidad monetaria o empezar a ajustar las cantidades de dinero a través de la suba de la tasa de interés.

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