Caleta Olivia celebró ayer uno de los aniversarios más tristes de su historia

El acto oficial e institucional alusivo al 114° aniversario de la ciudad identificada por el emblemático monumento al Obrero Petrolero fue una mera formalidad. Ni siquiera estuvo presente el intendente José Córdoba entre el minúsculo grupo de funcionarios y ciudadanos que asistieron al izamiento de pabellones en el pasaje 20 de Junio.

Caleta Olivia (agencia)

Atrás quedaron aquellos festejos populares con destellantes shows artísticos de prestigio internacional, grandes desfiles cívicos militares y fastuosas inauguraciones de obras públicas que llegaban a generar la envidia de comunidades vecinas.
Ciertamente, hubo algunas iniciativas de instituciones particulares y de sectores vecinales que organizaron encuentros alusivos a la fecha. A modo de ejemplo, la Cámara de Comercio hizo entrega el jueves distinciones a antiguos afiliados; la Unión Vecinal del barrio Mirador organizó anoche un evento con artistas locales; un solitario guitarrista, Juan Basiglio, le cantó el feliz cumpleaños a la ciudad en la desolada plazoleta del Gorosito cuando los relojes marcaban el primer minuto del 20 de noviembre y otro grupo de vecinos hizo lo propio al mediodía en el bulevar de la avenida San Martín.
Pero estos hechos aislados apenas contribuyeron para aliviar la tristeza que se acentuó en una comunidad signada por intrincadas luchas políticas y problemas comunitarios que dividieron a la misma sociedad.

CAUSAS Y EFECTOS
Desde el vamos, resulta chocante ver la gran acumulación de residuos urbanos en calles y veredas que es el reflejo más visible del extenso paro de los empleados municipales de planta permanente, que el jueves cortaron la ruta 3 por dos horas e incluso ese mismo día el puerto Caleta Paula estuvo bloqueado por estibadores.
A ello se suma el hecho que más de 250 familias usurparon viviendas de planes oficiales en construcción y activaron la bronca de otras que también reclaman por un techo digno y todos las tardes protagonizan marchas de protestas por las calles céntricas, culpando también a la dirigencia política por haber incurrido en demoras para ejecutar obras, a pesar de que Nación nunca dejó de enviar fondos para que las mismas fueran finalizadas.
A la lista se sinsabores se incorpora el persistente problema de restricción en el suministro de agua potable por roturas de lo queda del viejo acueducto o por el bajo caudal que puede proveer desde Comodoro Rivadavia la Sociedad Cooperativa Popular Limitada, mientras se avecina el verano y la planta de ósmosis inversa no estará lista por lo menos hasta fines de mayo o principios de junio.
Por si esto fuera poco, al igual que otras comunidades de la cuenca del Golfo San Jorge, el principal eje que potencia su desarrollo -la industria petrolera-, está resentido por la baja internacional en el precio internacional del crudo y las empresas se ven obligadas a reducir sus operaciones con las secuelas que ello puede traer aparejado.

UN ECLIPSE
Todos estos ejemplos se vieron reflejados en el austero acto oficial que se realizó a las 9:30 de ayer, convocado con pocas horas de antelación por el municipio.
No estuvo el intendente José Córdoba bajo el argumento de razones de salud, pero también fue evidente la ausencia de los cinco concejales que aún están en funciones a pesar que durante sus cuatro años de gestión se rasgaron las vestiduras arrogándose la representación del pueblo.
En tanto, el intendente electo Facundo Prades envió en su representación a dos concejales electos de su mismo espacio político, Liliana Andrade y Ricardo Martínez, observándose también la asistencia de representantes de al menos dos centros de residentes provincianos, los jujeños y los santamarianos (Catamarca).
También acudió un dirigente de la Asociación Cultural Sanmartiniana, el ex jefe comunal Miguel Benítez y la Reina de la ciudad, Micaela Berzzini.
Por otra parte solo hubo abanderados y escoltas de la Prefectura Naval ya que los de la Policía Provincial no fueron invitados a la ceremonia que presidió el secretario de Gobierno, Osvaldo Cabrera.
Con todo, en el pasaje 20 de Junio no hubo más de cincuenta personas, incluyendo a los trabajadores de una cooperativa de servicios que se apresuraron a despejar de malezas el entorno de los tres mástiles para que pudiera comenzar el acto.

EL MENSAJE NO ALCANZA
Se izaron los pabellones Nacional, Provincial y Municipal al tiempo que se entonaron las estrofas de la canción patria Aurora y luego el Himno, para seguidamente dar paso a palabras alusivas que pronunció el secretario de Hacienda, Diego Carrizo.
El funcionario admitió que "este nuevo aniversario nos encuentra viviendo jornadas difíciles que esta gestión nunca hubiera querido vivir, enfrentando diversas vicisitudes causadas por situaciones económicas, financieras y sociales que debe atender diariamente".
No obstante, remarcó que "esta administración quiere dar un mensaje de esperanza a nuestros vecinos que con empeño tesón y el trabajo de todos y cada uno de los que vivimos en esta hermosa tierra santacruceña, lograremos revertir los avatares circunstanciales de nuestra comunidad".
Y nada más. La desconcentración pareció ser apresurada ya que en cierta manera se percibía un dejo de vergüenza por responsabilidades propias o ajenas. Todo esto jamás lo hubieran imaginado los pioneros que debieron luchar con peores adversidades.

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