Caletense toma vivienda que sería de Lázaro Báez

"Salgan todos los vecinos y recupérenlas porque todas las propiedades de Lázaro Báez pertenecen a cada uno de los argentinos", dijo Glenda Arriagada, quien el domingo decidió usurpar una antigua casona del barrio Lucila Ortiz de esta ciudad, que sería propiedad de Austral Construcciones.

Caleta Olivia (agencia)
La vecina de 48 años decidió ocuparla ilegalmente, bajo el argumento de que "siento que esta casa es tan mía como de cualquiera de ustedes. Estos tipos se adueñaron de toda Santa Cruz y lo hicieron descaradamente. Admito que estoy cometiendo un delito, pero por lo menos lo hago porque tengo necesidades, no como él (por Lázaro Báez)".
Al mismo tiempo, manifestó que "estoy en una situación límite. Yo trabajo como gestora mandataria del automotor y estoy segura de que me van a quitar la matrícula, pero de todos modos el trabajo estaba muy flojo".
Consultada sobre por qué decidió usurpar, respondió que "me sentí incentivada a hacerlo porque la casa es de Lázaro Báez y esta persona, aunque sea multimillonaria, para mí no es nadie".
Al preguntársele la manera en que se había enterado a quién pertenecía la propiedad dijo que "vivo en Caleta; por eso me enteré que estaba desocupada y me consta que es de él porque vi documentación. Por eso me voy a quedar acá y le voy a poner el pecho a las balas".
En ese sentido, hizo saber que "las boletas de los servicios le llegan a mi vecino de al lado (Carlos Alvarez) y están a nombre de Austral Construcciones".
Un equipo periodístico de El Patagónico que acudió a la antigua casona, cuyas paredes están impregnadas de humedad y sus habitaciones con decenas de kilos de basura, fue testigo de cómo la mujer, una hija y dos de sus nietos de 12 y 14 años pasaron la noche allí, calefaccionándose solo con un cilindro de gas.

DENUNCIA AMENAZAS
Por otra parte, hizo saber que a las pocas horas que decidió ocupar la vivienda se presentó "un capataz de la ex Austral Construcciones que me amenazó para que me vaya. Me dijo que él estaba viviendo acá y que iba a llamar a la policía. De hecho vinieron a hacerme un acta de ocupación ilegal, pero no me pueden sacar porque están los nenes".
Insistió en que "soy consciente de que es un delito, pero la casa está en estado de abandono y la voy a mejorar y ponerle los servicios".
Cabe mencionar que Arriagada tiene cuatro hijos adultos y nueve nietos de entre 4 y 14 años. Anteriormente vivía en una oficina que alquilaba en el barrio 26 de Junio, pero debido al escaso trabajo que tenía no pudo continuar pagando el alquiler.
La mujer señaló que a ella le consta que cuando estaba la empresa Austral Construcciones, "él (Báez) tenía obreros viviendo eventualmente acá, pero hace muchísimo tiempo estaba en estado de abandono. Por eso me dediqué a limpiar con mis nietos y mis hijas, para ver si nos dejan quedarnos por un tiempo; no importa si no es de por vida".
Arriagada tiene previsto concurrir a la Defensoría Oficial. "Voy recomendada a pedir un asesor legal para poder tener los servicios y traer a todos los niños acá como corresponde, ya que actualmente el lugar es prácticamente inhabitable por el intenso frío y los desagradables olores".
En tanto Carlos Alvarez, quien reside en una vivienda contigua desde hace más de 40 años, reveló que "yo estuve con el dueño de la casa y es Lázaro Báez. Sé que antes fue de Teresa y Pedro Cárcamo y tengo una denuncia de la policía que se hizo para cerrar la casa con cadena y candado".
Agregó que "la casa tuvo el servicio de energía eléctrica hasta que se dejó de pagar. Las boletas las dejan equivocadamente en mi buzón y sé que nunca tuvo gas porque no hay planos para que pueda habilitarse".
Incluso agregó que oportunamente desde la Unión Vecinal se había querido utilizar el lugar para mantener reuniones, pero que efectivos policiales les dijeron que habían decidido cerrarlo "para que no entren gitanos".
En otro orden de cosas, pudo saberse que si bien hay varias versiones, ese lugar funcionó como un local comercial que luego quedó abandonado y fue usurpado en reiteradas ocasiones, hasta que se convirtió en sede de la Casa de la Mujer y en los últimos años volvió a ser ocupado ilegalmente.

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