Cañadón Seco rindió homenaje a Güemes, el general de los gauchos

Al conmemorarse el 195° aniversario del fallecimiento de uno de los próceres más notables de América latina, Martín Miguel de Güemes, la comunidad de Cañadón Seco le rindió el viernes un respetuoso homenaje. El busto que inmortaliza su figura se encuentra en un espacio público en construcción que se denominará Plaza de los Compadres de la Independencia, donde también se colocó el de Manuel Belgrano y se está diseñando el de José de San Martín.

Caleta Olivia (agencia)
La ceremonia, que comenzó con el izamiento del Pabellón y la entonación del Himno Nacional, fue presidida por el jefe comunal Jorge Soloaga, contándose con la presencia de abanderados de escuelas, del cuerpo de bomberos, de la comisaría y de otras instituciones de la localidad y vecinos en general.
Seguidamente hubo un minuto de silencio en honor al prócer y al pie de su busto fue depositada una ofrenda floral, acto que estuvo a cargo del propio presidente de la comisión de fomento, acompañado por el secretario general de la comuna, Javier Carrizo, y la reina, Ana Tenorio.
En la misma ocasión, dos integrantes del cuerpo de danzas Identidad Folclórica interpretaron una zamba y luego Soloaga pronunció un encendido discurso, señalando en principio que se trataba de uno de los aniversarios "más trascendentes" que se evocan en Cañadón Seco. "Esto no se debe a que se haya promulgado la Ley que sancionó el Congreso -apuntó-, sino que desde hace varios años nosotros estamos diseñando esta plaza, donde ya teníamos decidido entronizar a estos tres compadres de la revolución y emancipación de los pueblos de la América morena".
En ese contexto, señaló que aún si no se hubiese hecho lugar a la incorporación de un feriado nacional por Güemes, "esta comisión de fomento ya había tomado la decisión de declarar este día como asueto administrativo y popular".

AGALLAS Y CORAJE
Soloaga reseñó la vida del prócer, a quien llamó "el generalísimo de los gauchos", comentando que siendo adolescente "ya peleaba contra los ingleses cuando ningún jefe militar quería ir a tomar una nave insignia de las apostadas en el río de La Plata".
"Santiago de Liniers le encomendó a él, que solo tenía 14 años, que se hiciera cargo de esa tarea y lo hizo: capturó una nave y a los que estaban en ella, tras lo cual entregó el parte de guerra victorioso.
Tiempo después se fue a su Salta natal y ahí, a pesar de pertenecer a una familia acomodada de la ciudadanía elitista y oligárquica, se puso a cargo de los gauchos, de los más pobres de esa provincia, para defender la Patria que comenzaba a tomar forma".
Citó que junto con Manuel Belgrano detuvo a nueve invasiones de otros realistas, los españoles, combatiendo en el Ejército del Norte y que luego contribuyó en la lucha que también llevaba adelante José de San Martín hasta que finalmente se produjo en Posta de Yatasto el histórico encuentro de "estos tres compadres de la Revolución y la Independencia".
"Los llamamos así, compadres, desde el significado más puro de ese término, como compañeros, amigos, socios, colegas, hermanos, compinches de la causa más pura y trascendente: la liberación y emancipación de la patria que estaba pariendo", enfatizó.
"Allí -acotó-, entre las cosas más notables y extraordinarias establecieron que San Martín cruzaría los Andes, pero necesitaba un general, un constructor con agallas, coraje y verdadera pasión por la libertad de los pueblos para que sostenga a esos godos, maturrangos que querían apropiarse del norte del país naciente, para que él pueda cruzar los Andes y lógicamente quien encajaba en ese rol fundamental era Martín Miguel de Güemes".

LO MATARON
POR LA ESPALDA
Finalmente, Soloaga lamentó que "San Martin se tuvo que ir, Belgrano murió en la pobreza y a este gaucho notable lo mataron por la espalda, por la traición de las élites oligárquicas de la sociedad 'decente' de Salta; esa sociedad traidora que fue la que en la toma de los españoles en 1821, indicó a los maturrangos que Güemes estaba en la casa de su hermana Magdalena y llegaron ahí a matarlo. Cuando intentó escapar, lo alcanzó una metralla por la espalda, muriendo a los 36 años en El Chamical".
Dijo finalmente que "nosotros somos los receptores de las consignas sagradas de libertad, independencia, dignidad y soberanía de los pueblos de la Patria que nos legara un arquetipo de lucha y sacrificio por su pueblo".

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