Cáncer de Piel: señales para estar atentos

Con la llegada del calor, y con el uso de ropa más fresca, algunas partes del cuerpo como las piernas, abdomen y los hombros, que suelen estar tapadas durante todo el año, se exponen al sol y a los rayos UV. Durante el verano, no sólo se exponen partes del cuerpo que generalmente están más resguardadas sino que aumenta significativamente el tiempo que pasamos frente al sol.

De ahí la importancia de prestar especial atención al cuidado de la piel en esta época del año, para evitar que se generen enfermedades como por ejemplo el cáncer de piel, una enfermedad que puede llegar a ser mortal si no se la diagnostica a tiempo.
Existen diversos tipos de cáncer de piel y cada uno de ellos tiene sus particularidades. El nombre que reciben depende de las células que involucren. En líneas generales se los clasifica como: “Melanoma”, “Carcinoma Basocelular” y “Carcinoma Espinocelular”.
Además, existen otros tipos mucho menos conocidos como el carcinoma de células de Merkel, el Sarcoma de Kaposi, el Linfoma cutáneo (piel), los tumores de los anexos de la piel (tumores que se originan en los folículos pilosos o en las glándulas de la piel) y diversos tipos de sarcomas.
Afortunadamente, el 99% de los casos puede ser eliminado definitivamente con procedimientos y tratamientos relativamente sencillos. Sin embargo, si un paciente no puede ser tratado con cirugía o tratamientos estándar como radioterapia, medicamentos de aplicación tópica, etc., la enfermedad puede progresar a un tipo más avanzado. Esto ocurre en alrededor del 1% de los pacientes, describe Roche Argentina en el marco de su campaña “Primeros Soles” que busca concientizar a la sociedad, promoviendo el acceso a la información acerca de qué es el cáncer de piel y qué hábitos saludables debemos incorporar en nuestras vidas para prevenirlo.
El melanoma es un cáncer que se origina en los melanocitos (células normales de la piel que cumplen la función de producir melanina lo que da la pigmentación a la piel). Son más propensos a comenzar en el tronco (pecho y espalda) en los hombres y en las piernas en el caso de las mujeres, además del cuello y rostro. Pero no son los únicos lugares, también pueden formarse en otras partes del cuerpo como los ojos, la boca, los genitales y el área anal, menos comunes que los melanomas de la piel.
“El melanoma suele escribir su mensaje en la piel. Una lesión pigmentada, es decir una mancha, lunar o peca que crezca, pique, sangre, especialmente si tiene varios colores o bordes difusos puede ser un melanoma. Cualquier signo de evolutividad o cambio en una lesión preexistente debe llamarnos la atención y motivar la consulta a un especialista. Es importante tener en cuenta, sobre todo en individuos con muchos lunares, aquel que se ve diferente a los demás, podríamos decir el patito feo” comenta la Dra. Gabriela Cinat, Médica Oncóloga del Instituto de Oncología Ángel Roffo - Universidad de Buenos Aires y Fundación CIDEA, Buenos Aires, Argentina.

Si bien no es el cáncer de piel más frecuente, el melanoma es el más mortal. Cada año, más de 232.000 personas son diagnosticadas con melanoma a nivel mundial [10] y más de 70.000 mueren por el cáncer de piel.
En la Argentina, según el Registro Argentino de melanoma cutáneo (RAMC) actualizado en 2012, hay más de 6.100 casos de melanoma. De los casos registrados por el RAMC y con edad conocida, el 60% fueron diagnosticados en individuos en edad activa (25-64 años) y el 44% de las muertes en el país ocurrieron en individuos del mismo grupo etario.
“El melanoma cutáneo es uno de los pocos tumores malignos cuyas tasas de incidencia (número de casos nuevos por 100.000 habitantes) y mortalidad están en aumento en muchas partes del mundo, particularmente en la población de raza blanca. En nuestro país los datos de incidencia no son precisos dado que no se trata de una enfermedad de denuncia obligatoria”, agrega la Dra. Cinat.
El melanoma, cuando se diagnostica de manera temprana generalmente es curable. Para el melanoma localizado existen opciones de tratamiento que varían según la gravedad o el estadio, y la respuesta es por lo general positiva, con una sobrevida a cinco años del 90%. Sin embargo, si no se trata puede extenderse hacia otras partes del cuerpo: hablamos entonces de melanoma metastásico, el tipo de cáncer de piel más agresivo y mortal. Una vez que el melanoma hizo metástasis es difícil de tratar.
Acerca de los cuidados que se deben tener para detectar rápidamente la enfermedad, o prevenirla cuando sea posible, la Dra. Roxana del Aguila, Jefa del Departamento de Dermato Oncología del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires destaca: “entre el 70 y 80% de los tumores melanoma y no melanoma están relacionados con la exposición al sol. Si bien el melanoma está más relacionado con la exposición intermitente al sol y el carcinoma basocelular con la exposición crónica al sol, el riesgo y las medidas de prevención son iguales”.
Existen tres causas para el desarrollo del cáncer de piel, sea cual fuera el tipo. Las mismas son:

• Exposición a radiaciones UV: Cualquier persona que haya experimentado una exposición excesiva y/o prolongada a los rayos UV (del sol o camas solares) corre el riesgo de desarrollar melanoma.
• Color de piel: Personas con piel blanca, sensible al sol, menos propensa a broncearse y/o con una mayor cantidad de lunares se encuentran en un mayor riesgo.
• Antecedentes familiares: Aquellos con un historial familiar de melanoma, también tienen un mayor riesgo a contraerlo. Entre el 5 y el 10% de las personas diagnosticadas con melanoma tienen un parentesco con alguien que también padeció la enfermedad.

Al respecto, la Dra. del Aguila agrega: “las causales más habituales son : la mayor exposición al sol, la cultura del bronceado, el uso de camas solares, el aumento de las actividades recreativas al aire libre, la falta de concientización en fotoeducación y fotoprotección”.
Ante el diagnóstico de cáncer de piel, cabe recordar que el 90% de los casos se puede tratar en forma efectiva si se diagnostica en forma temprana. Afortunadamente la innovación y los nuevos tratamientos permiten que cada vez más pacientes puedan desarrollar su vida normalmente e incluso curarse.
En los casos avanzados, para los cuales hasta hace muy poco tiempo había pocas opciones de tratamiento, el escenario terapéutico se ha transformado significativamente en los últimos años de la mano de biotecnología a partir del desarrollo de terapias target y la inmunoterapia. Estos hallazgos han permitido un enorme progreso en términos de control de la enfermedad y sobrevida, ofreciendo nuevas esperanzas a los pacientes. El rol del paciente es fundamental ya que es quien debe estar atento a los cambios en su piel. La piel no es silenciosa, da signos, avisos.
Hay que estar atentos para reaccionar a tiempo. Esto es, estar atentos a cambios en la coloración, tamaño y forma de los lunares, manchas asimétricas con bordes difusos o color desparejo, que pueden picar, sangrar o doler, irritaciones o quemaduras que tardan más de lo normal en curarse o que no se curan y pigmentación alrededor de lunares o manchas que empiezan a expandirse hacia la piel adyacente, pueden ser algunas de las señales.

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