Cannabis medicinal: el proyecto avanza en el Concejo Deliberante

Carola Vera, mamá de Micaela Evans, es la impulsora en Comodoro Rivadavia del proyecto para que el uso del cannabis medicinal sea legal en Argentina, una batalla que tiene casi tantos soldados como padres de niños con patologías asociadas a la epilepsia hay en el país. El proyecto, que ingresó formalmente al Concejo el jueves, tiene consenso para obtener sanción, aunque buscan fundamentación y articulado contundentes para girarlo al Congreso.

La referente local presentó el pedido en el Concejo Deliberante para que se sancione un proyecto de expresión de deseos para que el Congreso Nacional debata finalmente sobre el uso del cannabis medicinal y sea legal en el país el cultivo de cannabis con fines medicinales. Este pedido, que ya se dio en otros concejos deliberantes del país, tomó estado parlamentario el jueves y se anticipa que tendrá el respaldo del cuerpo.
Es que según lo anticipó ayer Guillermo Almirón, los concejales ya habían analizado el proyecto en comisión de modo previo a su ingreso parlamentario el jueves, y destacó la razonabilidad del pedido aun admitiendo que son escasos los conocimientos en el tema, por lo que se encuentra en proceso investigativo y de recolección de datos para que el proyecto que finalmente emita el Concejo pidiendo la sanción de una ley nacional sea completo y explique de modo pormenorizado los alcances que se pretende en dicha normativa.
Almirón indicó entonces que convocará a Carola Vera para profundizar sobre el tema en una primera instancia y recordó que el pedido concreto de esta mamá no implica la despenalización del consumo ni nada de esa índole, sino la autorización para uso medicinal y la posibilidad de cultivo con esos fines y de investigación científica, un planteo en el que hay que fijar parámetros muy claros respecto de quienes o que laboratorios podrían estar habilitados para hacerlo.
Más allá de la producción artesanal, que implica vínculos con el mercado negro dado que hoy todo tipo de cultivo es ilegal en el país, el único medio para acceder al aceite de cannabis -que es en este caso la aplicación medicinal por la que se lucha- es la importación, y se requiere de presentaciones legales y solicitud de permisos a la Anmat para hacerlo. Un envase de 100 ml de este aceite -que tiene a Israel como uno de los mejores productores- cuesta alrededor de 250 dólares, y sirve para aproximadamente dos meses de tratamiento, aunque el rango varía de acuerdo a las dosis necesarias -en el caso de Micaela es una gota diaria–.

ANTECEDENTES EN EL PAIS

Como se mencionó, el mismo pedido que Carola Vera presentó a nivel local fue impulsado por otros padres en otros concejos deliberantes donde ya se emitieron desde expresiones de deseos hasta decretos acompañando el pedido de una ley nacional.
Existe además una página web denominada Cameda (Cannabis medicinal argentina www.cannabismedicinal.com.ar) que nuclea desde referentes de la comunidad médica y científica a padres y pacientes que requieren de este tipo de terapias en un sitio de divulgación que busca además instalar el debate a nivel local para poder contar con la legislación marco que ya existe en varios países del mundo, incluso en aquellos que tiene políticas más severas en la lucha contra el narcotráfico. Entre los recortes de prensa publicados, se cuentan por ejemplo un fallo de la justicia porteña que puede ser tomado como precedente, al haber autorizado el uso de la marihuana como paliativo para un paciente de VIH.
Otro precedente se dio hace unos meses atrás cuando la ANMA autorizó la importación del aceite desde Estados Unidos para una nena de tres años, aunque en el país sigue prohibido tanto el cultivo de la planta como la elaboración del aceite, conocido también como "Charlotte" por el caso de Charlotte Figi, una niña que se convirtió en la primera persona con derecho a utilizar cannabis con fines medicinales en Colorado, EE.UU.

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