Carlos Carrascosa volvió a vivir en el country en el que mataron a su esposa

El viudo no se instaló en el chalet de dos plantas donde asesinaron de seis balazos en la cabeza a su mujer -la casa la tiene alquilada-, sino que se fue a vivir a la de otros amigos y vecinos.

A un mes de su absolución, el viudo Carlos Carrascosa volvió a vivir en el country Carmel de Pilar donde en 2002 fue asesinada su esposa María Marta García Belsunce, mientras que un equipo de tres fiscales y cuatro funcionarios judiciales tiene nueve meses para investigar e identificar a los autores del crimen antes de que la causa prescriba y el homicidio quede impune.
Fuentes judiciales informaron a Télam que luego de que en diciembre el Tribunal de Casación Penal bonaerense lo absolviera por el homicidio de su esposa y le quitaran la tobillera electrónica, Carrascosa abandonó la casa de unos amigos en Luján donde estaba con prisión domiciliaria y decidió regresar a Carmel.
Sin embargo, el viudo no se instaló en el chalet de dos plantas donde asesinaron de seis balazos en la cabeza a su mujer -la casa la tiene alquilada-, sino que se fue a vivir a lo de otros amigos y vecinos.
El 27 de octubre de 2017 se cumplirán 15 años del crimen y esa es la fecha en la que prescribirá la causa penal en caso de no hallar ningún nuevo imputado.
Por ello, la Fiscalía General de San Isidro dispuso armar un equipo especial de fiscales e instructores judiciales para que en los nueve meses que quedan antes de la prescripción, intenten esclarecer el caso.
"Mi absolución es un hecho de justicia. Quiero saber quién mató a María y morirme en paz. Es mi único y último objetivo de mi vida", dijo Carrascosa a Télam al ser consultado ayer por la expectativas que tiene sobre la labor de este equipo fiscal.
Por decisión de la fiscal general de San Isidro, Beatriz Molinelli, y de su adjunto, John Broyad, siete funcionarios judiciales intentarán descubrir quién mató a la socióloga y se harán cargo del voluminoso expediente que tiene 37 cuerpos (7.400 fojas).
El equipo de investigadores está encabezado por tres fiscales: Leonardo Loiterstein, Andrés Quintana y María Inés Domínguez.
Loiterstein y Quintana son los actuales fiscales de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 2 de Pilar, la fiscalía original del caso, mientras que Domínguez se suma desde la UFI 3 del mismo distrito.
Junto a ellos trabajarán otros cuatro funcionarios: Marcos Zacur, secretario de la UFI 3; Soledad Paglianitti, instructora de la UFI de Flagrancia; y una auxiliar letrada y una instructora de la misma UFI 2.

LA HIPOTESIS
HISTORICA
La hipótesis histórica del marido y la familia de María Marta es que el caso fue un homicidio en ocasión de robo en el que la socióloga fue ejecutada a balazos cuando regresó a su casa y se encontró con ladrones.
La familia siempre apuntó sus sospechas contras los vigiladores y el por entonces vecino del country Nicolás Pachelo, quien nunca llegó a ser imputado y sólo fue citado como testigo.
En la causa existen tres perfiles de ADN de dos hombres y una mujer, hallados en pequeñas muestras de sangre recolectadas en la escena del crimen, que hacen inferir a los investigadores que María Marta llegó a defenderse del ataque y lastimó a sus asesinos.
Esos perfiles genéticos no pertenecen a la víctima, ni al viudo, ni a ninguno de los otros imputados, familiares, allegados y sospechosos que tuvo la causa y, a lo largo de estos años, todavía no tienen nombre ni apellido.
También hay una huella palmar parcial con tres dedos que quedó marcada en la pared del primer descanso de la escalera que sube a la planta alta del chalet donde María Marta fue asesinada, a la que nunca pudieron darle identidad.

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