Carlos Santana: "creo que el cambio pasa por uno mismo"

Tuvo que esperar hasta los 15 años para que su padre lo acepte como primer alumno de la escuela del Moure. A los 18 le llegó la oportunidad de estudiar y entrenar fuera de casa. Sin embargo, nunca cambió a su progenitor como entrenador principal. Ni siquiera cuando tuvo que practicar en soledad durante 2014 en Tecka, con su papá dándole indicaciones desde el celular.

El niño de 10 años le insiste al padre para que lo introduzca al boxeo. En su retina queda el recuerdo de su progenitor (que se llama igual que él) tratando de ganarle a su contrincante arriba del cuadrilátero.
Pero Carlos Santana padre le posterga la ilusión al único hijo varón de cinco hermanos. Quiere que él siga el camino del fútbol, porque sabe que la disciplina de los puños está llena de sinsabores, donde las derrotas duelen mucho más que cuando besan la lona.
Será cinco años más tarde, que Carlos Santana (20 años, vecino del Moure y el único profesional en actividad en Comodoro Rivadavia) tendrá su chance de subirse a un ring. Con él, su padre inauguraría la escuela de boxeo en la asociación vecinal.
Desde Gaiman –donde fue a descansar y a pasar las fiestas junto a la familia de su pareja Karina–, Carlos Santana hizo el repaso de un año que lo encontró debutando en el terreno rentado.
"Cuando tenía 15 años vino Omar Narváez a dar un curso para ser entrenador y mi viejo se anotó por insistencia de Ricardo Fueyo. Lo terminó y armó la escuela en la vecinal del barrio, donde yo fui su primer alumno. Con 18 años me ofrecieron ir a Rawson, en ese momento me sedujo la propuesta y que desde Chubut Deportes me bequen para que pueda terminar el secundario", recordó.
La propuesta junto a un trabajo fijo para su padre –es albañil–, llevó a Santana a entrenar bajo la tutela de Raúl "Pampa" Ducif, y luego con el equipo de Narváez en Trelew.
"El trabajo para mi viejo no se dio por el cambio de gestión. Y yo ya estaba en Rawson. Y me había propuesto yo mismo que hasta que no tuviera el título secundario no iba a ser profesional. Más que nada para darle una alegría a mi vieja (Graciela Vera)", expresó.
La permanencia sólo fue por un año, un problema familiar en el seno de su pareja los trasladó a Tecka. Donde Carlos cursó el último año de secundario y entrenó en soledad, con una bolsa que tuvo que llevar. De otro lado del celular su padre le daba las indicaciones de la rutina.
"Yo creo que el cambio pasa por uno mismo. En mi caso tuve la chance de entrenar en otros lados, y eso me sirvió para darme cuenta que con mi viejo no me faltaba nada. De hecho, él me exige al igual que el resto de los chicos. Creo que ahí noté el trabajo que hizo mi papá conmigo. Pero sin trabajo propio no se gana nada", sentenció.
El 2015 lo encontró como profesional en Sarmiento, con gloria en las tarjetas ante Lucas Galarza, en la categoría hasta 66,600 kg. en duelo a cuatro asaltos. Mismo resultado repitió con el bonaerense Carlos Silva.
Ya en la despedida del año –le hubiera gustado haber metido una pelea más– a Santana le llegó el KO a los 20 segundos de iniciada la contienda ante Roberto Méndez.
"Los primeros dos rivales me exigieron mucho. Y eso me lo hizo ver mi viejo. Tuve que mejorar mucho más. Por eso ante Méndez entrené en triple turno, pero tampoco esperaba que fuera tan fácil", sostiene.
Pero 'Carlitos' creció en este último tramo, y el tiempo conspiró a su favor porque en la última pelea contó con el sponsoreo de CEPATACAL y OSPEGAP. Además del apoyo incondicional de Vicente "Vasco" Arisnabarreta y Chubut Deportes en la gestión de Ricardo Fueyo.
Ahora espera sumar rodaje, y justificar las palabras de la gente de su barrio, que le grita "vamos campeón" cada vez que recorre el tramo que lo lleva desde su hogar al lugar donde entrena.

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