"Carne valiente", la autobiografía de Giménez, la gran bestia pop

No es tarea sencilla repasar la apasionante vida de este camaleónico hombre que brilló en los años 60 desde el Instituto Di Tella e hizo algo impensado entonces como publicitar artistas en la vía pública a través del afiche "¿Por qué son tan geniales?".

Un voluminoso y colorido tomo de tres kilos y más de 400 páginas titulado "Carne valiente" constituye la original autobiografía del artista pop Edgardo Giménez, quien repasa su vida y variada producción a través de imágenes de una gran belleza visual, textos propio y ajenos y un abanico de figuras que lo encandilaron, desde la hija de los vecinos en su Santo Tomé natal hasta la estrella de Hollywood Rita Hayworth.
No es tarea sencilla repasar la apasionante vida de este camaleónico hombre que brilló en los años 60 desde el Instituto Di Tella, hizo algo impensado entonces como publicitar artistas en la vía pública a través del afiche ¿Por qué son tan geniales?, confeccionó una vibrante escenografía pop para la película "Los neuróticos", de Héctor Olivera, diseñó muebles con formas de animales y presentó en un museo una gigantografía de Moria Casán, de quince metros de altura.
Publicado por Art Democracy, el volumen –que el propio artista presenta como "el primer libro antidepresivo del mundo del arte", es un raro ejemplar de fuerte impronta visual donde se hilvana la voz de Giménez en primera persona, momentos trascendentes y felices intrascendencias, imágenes de Hollywood que lo influyeron de Tarzán a Elizabeth Taylor, y frases que lo han marcado, como la de Oscar Wilde: "No hay nada tan serio como la pasión".
"Yo aprendí haciendo y siempre he tenido la facilidad de imaginar. Vos me decís 'una silla' y yo inmediatamente pienso en la silla y la tengo en mi cabeza, lo único que tengo que hacer es bajarla pero soy rápido para imaginar. Y muchas cosas las hice con Jorge Romero Brest (director del Instituto Di Tella), que fue tipo extraordinario. Causó una revolución cultural en el país que todavía no ha sido superada", asegura Giménez.
Télam: ¿Cree que no hubo una época igual en Argentina?
Edgardo Giménez: no, no hubo una época igual. Hoy no veo una preparación. No creo que el hecho artístico, que es la cosa más elevada del ser humano, sea ir a exposiciones a ver cachivaches. ¿En qué te modifica? ¿Cómo te puede conmover eso? Si bien veo artistas que hacen cosas muy interesantes, no veo un grupo que provoque una ruptura. De otro modo, el pop no tendría más éxito. Cuando un lenguaje está agotado se pasa a otro y todavía no reina ninguno nuevo. La muestra de arte pop que se hizo en Mar del Plata (en 2014, donde presentó la gigantografía de Moria Casan) fue visitada por tres millones de personas.
T: ¿Qué le provoca la risa?
EG: Hay situaciones que me provocan mucha risa. A mí una vez una mujer me dijo lo siguiente: "Decime una cosa, ¿El vernisagge lo inventó Berni? Y yo le respondí: "¡Por supuesto!" (risas). O una amiga de mi madre que dijo "Yo no creo que hayan mandado un cohete a la luna de Norteamérica! ¡Si la luna esta acá en Buenos Aires! (risas). Es genial! Ese mundo me en-can-ta, porque son creativos, te hacen pensar de otra manera.
T: ¿Siempre hizo lo que quiso?
EG: ¡Sí! La vida es corta para pasarla preocupado. Uno tiene esta oportunidad para hacer todas sus fantasías y para disfrutar. Hay gente que para descalificar te dice "es divertido", como si eso fuera algo menor, y Chesterton decía: "divertido no es lo contrario de serio, sino de aburrido". Más claro imposible.

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