Carola pidió al Concejo que impulse la liberación del uso de aceite de cannabis

Carola Pedraza presentó ayer un escrito en el Concejo Deliberante, pidiendo que avance en una declaración para que el Congreso de la Nación permita el uso medicinal del aceite de cannabis (marihuana), que su hija Micaela necesita para controlar el severo síndrome de epilepsia que padece desde su nacimiento.

Tal como había adelantado en la marcha por la despenalización de la marihuana que el sábado se realizó en la ciudad, Carola Pedraza concurrió ayer al Concejo Deliberante donde, en compañía de su abogado Martín Galíndez, dejó un escrito en el que explica su situación personal y fundamenta el pedido, que no solo considera positivo para Micaela, su hija de 13 años, sino para quienes en todo el país necesitan del uso de aceite de cannabis con fines medicinales.
"Hicimos la presentación y ahora esperemos que sea analizada por todos los bloques porque entendemos que el planteo es justo y será beneficioso para miles de personas que hoy tienen que hacer peripecias y pagar fortunas para acceder al aceite, que para Micaela es fundamental", explicó Carola a El Patagónico.

CON ACEITE Y SIN ACEITE
Antes de la utilización del aceite, que por la falta de legislación debe ser importado con el costo y pérdida de tiempos que esto significa, Micaela llegó a tomar 27 pastillas diarias y a tener 10 crisis de epilepsia por día, cada una de las cuales duraba entre 20 y 35 minutos, debiendo ser asistida con oxígeno las 24 horas mientras se alimentaba a través de una sonda nasogástrica.
"Ahora, con el aceite Charlotte, Micaela tiene sólo una crisis por semana que dura 4 minutos y ya no requiere del oxígeno constante ni la alimentación por sonda. Este aceite nos mejoró la vida un mil por mil y por eso estamos planteando que su uso sea libre, sin restricciones que generan un alto costo y pérdida de mucho tiempo", remarcó Carola.
Cada frasco de aceite Charlotte, nombre que lleva en homenaje a una niña de Colorado (Estados Unidos) que fue el primer caso testigo, tiene un costo de 320 dólares y le permite a Micaela mantenerse estable durante 60 días. El problema, aparte del precio, es que al tener que importarse y no ser libre, el trámite de compra insume más de 20 días e implica un necesario viaje a Buenos Aires.

MUCHOS DOLARES
Y TIEMPO PERDIDO
El pedido de Carola al Concejo es para que sancione un proyecto de declaración para que sea elevado a los legisladores nacionales por Chubut, con el fin de que estos "arbitren los medios necesarios a efectos de dar discusión y aprobar en el seno del Congreso Nacional el uso del cannabis con fines medicinales y considere la despenalización, la siembra, cultivo y producción de cannabis cuando el mismo se realice con fines de investigación científica y medicinal".
Además del aspecto central y humano de la demanda, en el escrito Carola recuerda los derechos a la salud que a todos los ciudadanos asegura la Constitución y que también prevé la Carta Orgánica Municipal y recuerda que "el uso medicinal del cannabis permite paliar el sufrimiento de muchas familias que se encuentran conviviendo con la epilepsia refractaria. Hay patologías degenerativas y oncológicas que podrían beneficiarse también".
En base a ese derecho, la mujer les pide a los concejales que "promuevan leyes y un marco legal que actualmente no hay y que en definitiva acompañen nuevas terapias", recordando con orgullo que a través de la experiencia de su hija, el lunes 16 se autorizó la entrada del aceite Charlotte para el tratamiento de la niña Josefina Vislumbrales, de 2 años, quien padece un cuadro de encefalopatía epiléptica (Síndrome de West), otorgándole a su madre María Laura Alasi dicha partida por "uso compasivo".

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