Carrizo, Nieva y Cancelieri entre la impotencia y el dolor que les dejó el clásico

Ayer se jugó un nuevo clásico entre Huracán y Newbery que terminó 1 a 1. Si bien no hubo que lamentar incidentes mayores, se registraron algunos hechos aislados durante la etapa inicial y el entretiempo. Desde la dirigencia del Lobo apuntaron a la "desidia" de autoridades políticas, en tanto que desde el "Globo" lamentaron la actitud de sus ´hinchas´ que intentaron ingresar a la fuerza sin ser requisados y sin entradas. "Habría que pensar qué club queremos".

Tal como lo describe en su edición de hoy El Patagónico, poco antes de que arranque del encuentro un grupo de hinchas de uno y otro equipo invadieron el campo de juego. No pasó nada grave por fortuna, teniendo en cuenta que los efectivos policiales se encontraban en otros sectores del estadio.

Arrancó el partido y todo transcurrió con normalidad hasta que, poco antes de que finalizara la etapa inicial, el fuego invadió parte del sector donde se ubicaban los hinchas de Huracán. Pirotecnia proveniente desde la cabecera, donde se apostaba la parcialidad de Newbery, cayó en los papeles que se amontonaban en el alambrado de la popular.

Antes del clásico y pese al gran despliegue de seguridad que contó con unos 100 efectivos, entre policías de calle y de grupos especiales, y en consecuencia de la decisión de Patagonia Argentina que se negó a prestar los colectivos para el clásico, en la adyacencias del Estadio un grupo de simpatizantes de Huracán intentó ingresar a la fuerza sin ser requisados y sin entradas.

Existen trascendidos que a partir de ahora se evaluaba no jugar con ambas parcialidades en un próximo y eventual nuevo clásico comodorense, sin embargo fuentes oficiales descartaron tal versión e indicaron a este medio que hasta este momento "no se tomará ninguna medida", llegado el caso "hay que adoptar medidas de seguridad", al entender la carencia de obras en el escenario de juego de kilómetro 3.

El titular de la Liga de Fútbol de Comodoro, Antonio Carrizo recordó el esfuerzo tanto de clubes, el Gobierno provincial y la policía de la provincia para jugar con ambas hinchadas luego de 5 años y para que todo sea una fiesta.

"Es una decisión de la policía", dijo Carrizo sobre una eventual determinación de no jugar más el partido con ambas hinchadas. Asimismo, reconoció que "el Estadio no está en condiciones" para este tipo de espectáculo, "hay que aceitar algunas cosas y arreglarlo".

"NO SE LE DA LA IMPORTANCIA QUE TIENE QUE TENER ESTE PARTIDO".

Pedro Nieva, presidente de Jorge Newbery por su lado, hizo hincapié en la falta de compromiso de las autoridades para llevar adelante este nuevo partido.

"Hubo dos cuestiones fundamentales, una la negativa de Patagonia (Argentina) de prestar los colectivos y la otra la desidia municipal del Estadio. Entiendo que se pueda romper el alambrado en alguna parte, pero con una patada no se puede romper, me dijeron que el alambrado tenia fallas en varios lados", sostuvo Nieva.

Los dirigentes comprenden que la actitud de ambas parcialidades ayuda poco y nada en tener en clásico totalmente en paz. "Para preverlo tiene que haber una inversión", reiteró y expresó ofuscado que se trata de la "poca importancia que se le da a este partido. A ver si una vez por todas se dan cuenta que el clásico comodorense es lo más importante que tenemos a nivel local".

"ESTOY DOLIDO CON NUESTRA PROPIA GENTE"

Cristian Cancelieri, presidente de Huracán, se mostró triste por la actitud de algunos hinchas del Globo que en un principio quisieron ingresar por la fuerza sin ser requisados y sin entradas.

"Estoy amargado por la gente nuestra, uno piensa tendríamos que jugar el torneo local e invertir en obras hasta que madure la gente y a veces no te dan fuerza para seguir", lamentó el dirigente. "Dejamos mucho y el dinero se va sin poder hacer obras en el club. Yo voy al acompañamiento de la gente".

Cancelieri volvió a reiterar que para que este espectáculo se siga llevando adelante es sumamente importante que la gente tome el compromiso de que sea todo en paz y pueda marchar todo bien. "Me duele, uno pensaba que la gente estaba acompañando y esto demuestra que no es así".


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