Cartes sufrió hasta ahora más reveses con la guerrilla que con su oposición política

Sobre todo por el accionar del Ejército del Pueblo Paraguayo, una guerrilla que reivindica las expropiaciones, los secuestros y las extorsiones contra empresarios, banqueros y estancieros, actividad que le habría dejado un patrimonio de 3 millones de dólares, según estimaciones oficiales.

El presidente de Paraguay, Horacio Cartes, del histórico Partido Colorado, debió lidiar en lo que va de su mandato, iniciado en agosto de 2013, más con las acciones del guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y otras bandas insurgentes que con la oposición política: en este tiempo las organizaciones armadas concretaron 11 secuestros, el último de ellos hace seis días, con un colono menonita como víctima.
De estas acciones, nueve fueron concretadas por el EPP, una guerrilla de apenas nueve años de vida (su fundación está establecida el 1 de marzo de 2008) de orientación marxista-leninista pero aggiornada con reclamos ambientalistas que reivindica las expropiaciones, los secuestros y las extorsiones contra empresarios, banqueros y estancieros, actividad que le habría dejado un patrimonio de 3 millones de dólares, según estimaciones oficiales.
Los dos secuestros restantes fueron cometidos por la Agrupación Campesina Armada (ACA) y el Ejército Mariscal López (EML), dos jóvenes formaciones derivadas del EPP.
El ACA fue creado en 2014 por los jóvenes hermanos Alfredo y Albino Jara Larrea, que habían sido expulsados de filas del EPP por indisciplina, de acuerdo con un informe del diario asunceño Última Hora.
La organización tuvo, de todos modos, poca vida, ya que fue aniquilada por acción de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), una escuadra que reúne a militares y servicios de inteligencia creada para derrotar a la insurgencia.
Luego, el primer anillo del EPP sufrió una división, con la que nació el tercer grupo armado en la zona norte del país.
En este caso, quien encabezó el éxodo fue el formador ideológico del EPP, Alejandro Ramos Morel, quien ante diferencias políticas y tácticas con el líder de la organización, Osvaldo Villalba, formó su propio grupo revolucionario junto con su esposa, sus dos hijos y otros: el EML.
Ramos migró hacia Concepción, al sur, sobre el límite con el río Paraguay, y se instaló en las antiguas zonas de influencia del EPP, como Horqueta. Mientras que Villalba y los suyos se instalaron en zonas menonitas de Tacuatí y Santa Rosa del Aguaray, en el norte.
Cuando el 15 de agosto de 2013 Cartes asumió el mando político del país, advirtió que ningún poder, ni interno ni externo, le manejaría la agenda.
Sin embargo, es innegable que el accionar del EPP "lastimó" o al menos condicionó su gestión, en especial en los secuestros del ganadero alemán Robert Natto y su esposa Érika Reiser, a quienes asesinó en enero de 2015 luego de un enfrentamiento con agentes de la FTC, o en la masacre de ocho militares en una emboscada hace un año.
Y a tal punto la acción armada sigue incidiendo que el mandatario tuvo que suspender el viaje que iba a realizar ayer a San Pedro, en el convulsionado norte paraguayo, por el reciente secuestro del menonita mexicano Franz Hiebert Wieler.
Es más, luego de la última captura aparecieron en la superficie nuevos reclamos sectoriales, como el de la Asociación Rural del Paraguay y el de la comunidad menonita, que en Paraguay cuenta con unos 30.000 fieles que profesan esa doctrina del siglo XVI que se basa en la Biblia como palabra de Dios oriunda de Alemania y los Países Bajos.
El jefe de los ruralistas, Luis Villasanti, salió no obstante a echar paños fríos a la difícil situación y, a poco menos de 48 horas del secuestro, dijo que no cree que la guerrilla "esté creciendo".
"Sinceramente les digo, si nosotros pensamos y analizamos bien, no hay más de 20 kilómetros cuadrados. Lo que hay que hacer es ponernos las pilas todos los paraguayos y no solamente un sector", afirmó el ganadero, citado el miércoles pasado por el diario ABC Color.
Insistió en que hay que ahondar esfuerzos para luchar contra este grupo criminal y afirmó que recibió el compromiso del Presidente de mejorar la labor de la FTC en el Norte.
"No podemos estar sacando réditos ni gremiales ni políticos, es un tema que golpea muy duramente a toda la ciudadanía y, como siempre sostuve, creo que todos somos responsables de la seguridad de nuestro país", dijo.
Pero el panorama no es tan claro cuando se instala en el debate la sospecha de que hay ganaderos que se dedican al narcotráfico y mantienen buena relación con el EPP.
"En las viñas del Señor estamos todo tipo de gente; no podemos decir que no hay ganaderos que estén con el narcotráfico o apoyando a este grupo criminal; no le pudo decir eso. Sí confío en mis colegas pero no puedo asegurarles", insistió.
El Presidente, en tanto, ensayó en la última semana una defensa de la "labor y sacrificio" la policía y las FFAA en un mensaje por TV en el que no hizo mención del último secuestro.

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