Casi un millar de comodorenses le pidió pan y trabajo a San Cayetano

Cerca de 1.000 fieles participaron ayer en la ya clásica peregrinación en homenaje al santo patrono del pan y del trabajo. En la eucaristía, celebrada en la cuasi parroquia del barrio que lleva el nombre del santo, el obispo Joaquín Gimeno Lahoz remarcó la importancia de la evocación y del mensaje que para este año lanzó el papa Francisco, quien claramente señaló: "Jesús y la fe es el camino". Como consecuencia de la crisis económica que sufren el país y la región, este año se registró una mayor participación y pedidos de trabajo.

La situación social de la Argentina y los riesgos laborales que se corren, a partir de los cambios económicos introducidos desde diciembre a esta parte, determinaron que a diferencia del año pasado, más gente participara ayer en Comodoro Rivadavia de la clásica peregrinación de San Cayetano. A las 14 comenzó la procesión en Polonia y Sargento Ramírez y terminó tres horas después, con la eucaristía celebrada en la cuasi parroquia del barrio San Cayetano, en Polonia al 2.400.
La mayoría de los fieles caminó ayer los dos kilómetros que separan el punto de inicio en Polonia y Sargento Ramírez, hasta la cuasi parroquia. El recorrido tuvo seis estaciones, cada una de ellas dedicada a un pensamiento y reflexión particular sobre la temática central, que era preguntarse, como en la Biblia, "¿Dónde está tu hermano?".
Pero otros, por cuestiones físicas o simplemente por decisión, se fueron sumando a lo largo del camino. El grupo más numeroso en acoplarse a la procesión, encabezada por los monaguillos, y con las voces y referencias del obispo Joaquín Gimeno Lahoz y el padre Oscar, lo hicieron en la ermita de San Cayetano, el punto central del barrio homónimo y la última estación antes de llegar a la cuasi parroquia, y la "entrada a la puerta santa", una de las tres que tiene la ciudad.

PROCESION
La primera estación, la de Polonia y Sargento Ramírez, dentro de la obra de la misericordia que fue la temática general, estuvo dedicada a palabras que tuvieron que ver con "consolar al triste". La segunda, en Jornada y Polonia, a "visitar a los enfermos", la tercera en Kennedy y Polonia a "dar posada al peregrino", la cuarta en Comunidad y Polonia a "alimentar al hambriento", la quinta en Luis Pasteur y Polonia a "corregir al que se equivoca", y la sexta, en O'Donnel y Polonia (la ermita) a "visitar a los presos".
En cada una de las estaciones, no solo se fue sumando gente, también fue aumentando el fervor ya que el cansancio, pese a la caminata y al viento, no se hizo carne en casi nadie. Las reflexiones, las canciones que acompañaban el caminar, y el ánimo comunitario disiparon la pérdida de energía que, habitualmente, consume una caminata de dos kilómetros y de gente que habitualmente no realiza ese ejercicio.
"La gente viene porque, pese al momento que se vive, tiene fe y cree en este santo, tan especial, que fue San Cayetano. A nosotros, este fervor no nos sorprende, pero sí nos emociona y congratula, porque demuestra que, pese a los malos momentos, el pueblo tiene fe y apuesta a la espiritualidad y a un mundo mejor", señaló el obispo a El Patagónico, antes del comienzo de la caminata.
El padre Oscar tuvo palabras similares y así, también luego de referirse al momento en que se vive, dijo que la peregrinación es "una clara muestra de fe y de búsqueda. La gente entiende, como dijo el Papa, que la fe y Jesús es el camino, y este es el que estamos desandando hoy, en la práctica, pero en la vida cada uno de nuestros días".

SENCILLEZ
Dos horas después de iniciada la procesión y luego de las seis estaciones, los peregrinos llegaron a la cuasi parroquia San Cayetano, donde fueron recibidos por la banda de la Fuerza Aérea y por la emoción de quienes optaron por esperar a los caminantes en "la entrada a la puerta santa".
Con las palabras y melodía de "nuestro señor San Cayetano, modelo de hombre, varón de Dios. Fuiste el sacerdote, el fiel ministro del Salvador, que en nuestra casa reine la paz, que no nos falte trabajo y pan, y que sepamos vivir con Dios en la justicia y el amor", comenzó la eucaristía que fue presidida por el obispo, secundado por los padres Oscar, Jorge, y el diácono Eduardo.
El obispo comenzó la eucaristía comentando que fue Mama Antula -que será beatificada por el Papa el sábado 27 de agosto- quien introdujo en la Argentina, desde su Santiago de Estero natal, la figura de San Cayetano. Del patrono del pan y del trabajo comentó algunas frases, entre ellas aquella en la que aseguró: "no estaré satisfecho sino hasta que vea a los cristianos acercarse al Banquete Celestial con sencillez de niños hambrientos y gozosos, y no llenos de miedo y falsa vergüenza".
Con esa sentencia, sobre todo la que hablaba de la "sencillez de niños", el obispo pidió a cada uno de los presentes que siga el camino y que busque siempre, al lado suyo, al hermano, sobre todo la que "necesita palabra u oído".
En la eucaristía se pidió para que los gobernantes tengan sabiduría, por los desocupados, subocupados, por los peregrinos, por los que "en esta patria se esfuerzan por conseguir justicia y paz" y en honor al santo preferido de los argentinos, a quien se le pidió para que "todos tengan una fuente laboral", esas que hoy en día están en situación de riesgo.

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