Casi va preso por ayudar

En 1994, un año después de recibirse de técnico, a Miguel Angel Navarro le tocó por primera vez ayudar a un chico golpeado y, por una confusión, casi lo llevan detenido.
"Fue en Caleta Córdova. El chico se pegó mucho a mí. Sabía a la hora que yo llegaba y se venía. Un día, viniendo de Caleta lo veo haciendo dedo y lo levanto. Me dice que se va a la casa de su abuela. Llegamos hasta allá, conocí a la abuela y me quedé tranquilo", asevera.
Pero la tranquilidad se le terminaría a la madrugada. "A las 5 de la mañana cayó la policía a mi casa, en Newbery. Golpean la puerta y me dicen 'Navarro, tenemos que hablar con usted, lo vamos a llevar detenido por el secuestro de un chico. Lo vieron levantando a un chico y la patente denunciada coincide con la del R12 que está afuera'", recuerda.
Sin embargo, el desenlace fue feliz. "Les dije que lo había llevado a lo de la abuela, así que fuimos y nos dijeron que era un chico golpeado. Lo vimos y tenía quemados los brazos, golpes en el cuerpo, en los pies, en las piernas, en la garganta. Aparte, sufría de epilepsia. La abuela dijo 'el único que me lo puede pedir para que vaya a jugar, es el profesor'", afirmó.
Actualmente siguen en contacto, a la distancia. "Hoy tendrá unos 35 años, labura en los barcos pesqueros y vive en Mar del Plata con su familia, con sus tres hijos. Cada Navidad y Año Nuevo me llama por teléfono", manifiesta agradecido.

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