Cataluña se movilizó y Puigdemont volvió a plantear un referéndum

El presidente de esa región autonómica aseguró que volverá a defender la realización de un referéndum de secesión. Mientras, el presidente del gobierno español en funciones, el conservador Mariano Rajoy, rechaza de forma tajante la posibilidad de dicha consulta polular.

Coincidiendo con una nueva movilización masiva de independentistas por la celebración de la Diada, el Día Nacional de Cataluña, el presidente regional, Carles Puigdemont, aseguró ayer que volverá a defender un referéndum de secesión "pactado" con España, única opción que baraja como alternativa a la ruptura unilateral.
"Estamos ante el inicio de un curso político especial, en el que se van a tener que tomar decisiones críticas en Cataluña y en España", avisó el dirigente independentista en una conferencia con la prensa internacional, en la que hizo un repaso del proceso de secesión en el que está inmersa la norteña región, de 7,5 millones de habitantes.
Puigdemont, quien fue elegido en enero pasado gracias a un pacto entre independentistas y el partido anticapitalista CUP con un mandato de 18 meses para llevar a Cataluña a la secesión, afrontará el 28 de setiembre una "moción de confianza" en el parlamento regional.
Será en ese marco que volverá a defender la posibilidad de un referéndum pactado con el Estado español, como vía para canalizar y resolver el reclamo secesionista catalán.
"Insistiré en que éste es un proceso que se debe hacer acordado con el Estado español. El referéndum es la solución y la fórmula más inteligente y que garantiza el desarrollo democrático y político", subrayó.
"No lo hemos descartado nunca, voy a poner énfasis en este aspecto", apuntó Puigdemont, al que la CUP adelantó que apoyará siempre y cuando siga adelante con la "hoja de ruta" pactada con su fuerza política, la coalición Junts pel Si (Juntos por el Si).
El presidente del gobierno español en funciones, el conservador Mariano Rajoy, rechaza de forma tajante la posibilidad de un referéndum y así lo recordó durante el reciente debate de su investidura, que resultó fallida debido al bloqueo político en el que se encuentra España desde hace más de ocho meses por la incapacidad de sus principales líderes para llegar a un acuerdo.
Con el retorno a la solución "pactada", el presidente catalán se desmarca del referéndum unilateral de independencia que defienden sus socios de la CUP, una posibilidad que abrió el propio parlamento catalán, aunque la decisión fue posteriormente suspendida por el Tribunal Constitucional español.
No obstante, también dejó claro que "la actitud del gobierno español no va a frenar el deseo y el compromiso asumido por los partidos independentistas el 27 de septiembre de 2015 de llevar a Cataluña hacia la secesión".
En ese sentido, Puigdemont ratificó la "hoja de ruta" aprobada por su gobierno y que prevé la celebración de "elecciones constituyentes" a mediados del próximo año.
"En este país se gobierna por leyes y tengo facultad de convocar elecciones, un mecanismo que existe y es perfectamente válido", dijo, respeto a sus planes de llamar a los catalanes a las urnas una vez que se aprueben las llamadas "leyes de desconexión", algo que tiene previsto que se producirá "a finales de julio de 2017".
El presidente del gobierno catalán espera que dentro de un año, cuando se celebre la próxima Diada, Cataluña esté "en el tránsito exacto entre la post autonomía y un país preparado para ser un Estado independiente".
Desde hace cinco años, coincidiendo con la Diada, se celebran manifestaciones multitudinarias en Cataluña a favor de la creación de un Estado independiente, un reclamo que fue ganando adeptos al calor de la peor crisis económica que afrontó España en décadas.
Tras dos intentos fallidos por celebrar consultas sobre la secesión, que fueron frenados por el Estado central, el año pasado el entonces presidente catalán, Artur Mas, convocó elecciones regionales y las convirtió de facto en un plebiscito sobre la secesión que ganaron las opciones independentista, aunque no superaron el 50% de los votos.
Finalmente lograron un acuerdo de gobierno que luego quedó en el aire cuando la CUP rechazó los presupuestos presentados por Puigdemont, quien por eso se vio obligado a someter su cargo a la confianza del parlamento.
En la previa del que será una nueva prueba de fuego para los secesionistas catalanes, Puigdemont hizo lo que nunca hizo Mas, el principal impulsor del actual proceso de ruptura, al acudir a una de las cinco manifestaciones de la Diada, que antes era una celebración de "todos los catalanes" y ahora está "cautiva de los independentistas", según denuncian los líderes que están en contra de la secesión.
"No me gusta la ambigüedad pero tampoco me gusta ser agresivo ni ofender", dijo Puigdemont ante la prensa extranjera antes de volcarse a las calles en la emblemática jornada de reivindicación nacionalista en la ciudad de Salt, en Girona, donde fue alcalde.
Este año los catalanes se movilizan bajo el lema "A punt" (A punto), pero precisamente a las puertas de la independencia hay casi un 25% menos de "inscriptos" a la marcha- los organizadores apuntan a los participantes que esta ocasión rondan los 350.000- que en 2015-.
Entre gritos de "Inde, inde, independencia", Jordi Sánchez, presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), una de las plataformas organizadoras, se encargó de transmitir el mensajes a los que aseguran que los independentistas catalanes están perdiendo fuelle: "Contra los pronósticos de los de siempre hemos vuelto a llenar las calles, nos querían silenciar, pero hemos dejado muy claro que no estamos dispuestos a volver a callar", aseguró.
Algunos manifestantes como Enric Blasco Folgh y su esposa Nina afirmaron en declaraciones a Télam que creen que "no hay vuelta atrás" y que "sólo hace falta una declaración unilateral de independencia". Y confían en que Puigdemont, llegado el momento, seguirá adelante.
Otros, como Josep Cervera, en cambio, no ven viable la independencia sin un referéndum pactado con España.
"El deseo está, pero la razón y la realidad es otra cosa. Todos los que estamos aquí queremos la independencia, pero no creo que pueda ser posible sin un referéndum", asegura, sin perder la esperanza.

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