Causaron destrozos e incluso se comieron los panchos en un puesto del "Mercado Popular"

Entre la noche del sábado y la madrugada de ayer un grupo de vándalos rompió la mayoría de las cerraduras de las puertas en las casillas de los productores y artesanos instalados en el paseo que funciona sobre la colectora de la avenida Yrigoyen. Un puestero contó que le destrozaron un vidrio, ingresaron y comieron panchos con papas fritas. "Ahora sabemos que este es un lugar liberado", cuestionó.

Ya hace un tiempo que el "Mercado Popular", un paseo de venta de comida y productos artesanales funciona en la vereda principal del Liceo Militar General Roca, frente a la Seccional Tercera de Policía.
El paseo que cuenta con treinta emprendedores funcionó con total normalidad durante la jornada del sábado. Muchas familias se acercan para adquirir comidas rápidas, verduras, plantas, fiambres, jugos y otros productos que tienen el plus de ser caseros.
La mayoría de los productores durante la noche del sábado dejó estacionadas sus casillas para continuar con la actividad a la mañana siguiente. Pero al regresar ayer, los puesteros se encontraron con las cerraduras forzadas.
Marcos, quien es dueño de un carro de comidas le contó a El Patagónico: "nos fuimos anoche (por el sábado) después de la tarea del día, y vinimos hoy (por ayer) a la mañana y encontramos todos los carros con daños. Algunos estaban pateados, a otros les rompieron las cerraduras. En el mío rompieron la ventana y entraron"
Los productores creen que las casillas fueron atacadas durante la madrugada por un grupo de jóvenes. Si bien no se robaron nada "adentro revolvieron todo, no sé qué buscarían. Estuvieron comiendo panchos, papas fritas y tomando gaseosas. También dejaron una lata de cerveza", detalló el puestero.
Los vándalos dañaron la parte trasera de la decena de casillas para no ser vistos por los efectivos de la Seccional Tercera.

"LUGAR LIBERADO"
Además de vulnerar las cerraduras de las casillas, los autores quisieron cortar un cable de energía que alimenta a toda la feria. "Hay un cable con corriente que quisieron cortarlo, le estuvieron pegando con una piedra y cortaron la línea del cable. Se ve que se querían robar el cable", agregó Marcos.
El puestero lamentó que a partir de ahora "no puedo dejar el carro. Tengo que llevar y traerlo todos los días. Ahora hay que llevarlo porque corro el riesgo que lo prendan fuego o roben las ruedas", lamentó.
El hombre que trabaja solo los fines de semana en ese concurrido sector del barrio Roca analizó: "ahora sabemos que este es un lugar liberado. La comisaría está enfrente y atrás el Liceo Militar", criticó.
Marcos recordó que tiempo atrás "desapareció una bicicleta, los reguladores de las garrafas que quedan afuera, una pila de sillas que se usa para la gente desapareció en el día, trabajando".
En ese contexto de inseguridad, reflexionó: "es un lugar donde hay que pensar en poner un sereno o un policía". Ante los destrozos detectados y la cercanía con la comisaría ironizó: "se ve que están muy atareados los policías. Voy a tener que hacer un bunker sobre ruedas".

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