Centenares de aves de plumaje rosado ya se posan sobre el humedal de Caleta

La masiva contaminación en la denominada Segunda Laguna de esta ciudad no es impedimento para que cientos de flamencos se posen allí como descanso de un largo camino que recorren en busca de espejos de agua menos infectados para poder reproducirse y alimentarse mejor, en tanto que otros deciden permanecer allí durante aproximadamente seis meses.

Caleta Olivia (agencia)

Las aves de plumaje rosado que migran miles de kilómetros prefieren aguas de poca profundidad para poder lograr un mejor desplazamiento y si bien la Primera Laguna es menos profunda, está mucho más contaminada.
Vale recordar que la Segunda -delimitada por los barrios Mutual, Los Pinos y Gran Jardín- fue declarada hace varios años como Reserva Natural, con lo cual se intenta crear un área protegida, tal como ocurre con la Laguna de los Cisnes, en Perito Moreno, aunque continúa siendo contaminada por los vecinos que la convirtieron en un basural clandestino.
La clase de flamencos que generalmente se posa sobre el humedal pertenece a la familia de los phoenicopterus chilensis, en la que el macho puede alcanzar 1 metro de altura y las hembras alrededor de 70 centímetros.
Las mismas poseen un cuello largo en forma de "S" y un grueso pico angulado, el cual colocan al revés para alimentarse; es decir con su parte superior sobre el fondo de la laguna y con un rápido y continuado movimiento de lengua, aspiran y expiran el agua atrapando entre las láminas córneas de su pico una especie de mini camarones.
Para tomar vuelo, el cual es lento, necesita carretear sobre el agua donde sus alas rosadas con el borde posterior negro se destacan perfectamente, mientras que los más jóvenes se diferencian por ser grisáceos y tener patas oscuras.
Cabe mencionar que el Humedal es rico en artemias salinas que forman parte de la alimentación de los mismos y que con cada migración las aves pierden la mitad de su peso, razón por la cual se depositan en cuerpos de agua que encuentran para alimentarse y recuperar el peso perdido, para así continuar hasta su destino.
Las hembras suelen poner un huevo de color blanco y junto al macho se turnan para empollarlo, hasta que unas cinco semanas después se abre y sale la cría.
Sin embargo, existe una gran preocupación por el maltrato que sufren los flamencos, ya que no son pocos los niños y algunos adultos que se acercan hasta allí para arrojarles piedras, algo que también sufren los lobos marinos que se encuentran en el acceso sur de esta ciudad.
Vale recordar que el humedal de agua salada fue declarado en el año 2000 Reserva Natural Provincial y Municipal, según marca la Ley 2563 (786), conforme los límites establecidos en la Ordenanza Municipal 308/38, del Concejo Deliberante.

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