Cerro Leones: historia, aventura y las bellezas naturales

Un recorrido que permite descubrir las costumbres de los pueblos que habitaron la zona durante siglos, además de aprender sobre las características de la geología, la flora y la fauna de la región. Un paseo por sendas montañosas, que implican un leve esfuerzo, pero que encuentra su resarcimiento al llegar a las cavernas del viejo volcán.

El cerro Leones se encuentra en el extremo este del lago Nahuel Huapi, tomando la Ruta Nacional Nº 40 hasta la intersección con la Ruta Provincial Nº 23, continuando un kilómetro y medio más por ésta última. Está a 15 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche.
Allí se realiza una excursión donde se conjugan la historia, el arte y las bellezas naturales. Cuenta con pinturas rupestres en inmensas cuevas, vistas panorámicas y espejos de agua dentro de la montaña. Este antiguo volcán estuvo activo hace millones de años. Después de intensas erupciones, al cabo del tiempo la lava y los gases despedidos dieron forma al promontorio rocoso que hay ahora.
La visita a Cerro Leones es una excursión posible de realizar en familia, aunque no apta para personas imposibilitadas físicamente, ya que si bien el ascenso hasta las cuevas se hace por un sendero y pasarelas de suave pendiente, existe algunos accesos que forman parte del recorrido en donde hay que arrastrarse por el suelo.
Estas cavernas, se estima fueron habitadas por los aborígenes hace unos ocho mil años. Los antiguos habitantes fueron los tehuelches, que lo llamaron "Tequel-Malal".
Durante aproximadamente dos horas y media los visitantes experimentan la ilusión de estar realizando un viaje en el tiempo. Un guía de turismo les cuenta a los visitantes los aspectos históricos, culturales y geológicos del lugar, además de brindar una completa explicación zoológica y botánica.
La excursión hacia la cumbre se realiza haciendo un recorrido de 800 metros. Las cuevas existentes son tres y se encuentran a distinta altura.
La primera a la que se accede es la más pequeña en dimensiones y según las investigaciones fue utilizada por los tehuelches como taller, mientras que otro sector oficiaba para las mujeres como cocina. La segunda, fue utilizada por su amplitud como dormitorio colectivo. Esta cavidad fue la que después utilizaron los indígenas como cementerio. La última de las cavernas, la más grande y atractiva, no es apta para claustrofóbicos. La gruta mide en su entrada 30 metros de ancho, su techo rocoso está a 10 m de alto y tiene 130 metros de profundidad. Se ingresa en cuclillas y con un casco protector por un pequeño boquete, desembocando en un angosto pasillo. Luego se desemboca en una laguna, producto de un manantial que atraviesa la roca formando el espejo de agua.
Luego de visitar las cavernas se accede a la cumbre entre puentes de roca y pasarelas, donde se aprecia una vista panorámica de 360 grados de toda la zona.
Actualmente las tarifas de las visitas guiadas son de $330 para mayores de edad y $165 para menores de 4 a 10 años. El paquete que incluye el traslado desde el centro de la ciudad de Bariloche tiene un costo de $560 para mayores y $395 para niños. Los chicos menos de 3 años entran gratis y hay descuento pata jubilados presentando la credencial.
Por otro lado, las dimensiones del predio, en donde se alza el cerro es de 140 hectáreas, y ofrece otras actividades, como las cabalgatas por la extensa estepa patagónica, y la degustación de algunos platos típicos en un salón decorado con objetos y creaciones de la cultura precolombina.

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